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Sábado 12 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

El dato acompaña al relato

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Hay una frase que cada vez que la escucho me deja pensando y, debo decir, también dudando: “el dato mata al relato”. Pero después de conocer los resultados del más reciente Informe de Calidad de Vida del área metropolitana de Bucaramanga, realizado por Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos (BMCV), quizá habría que matizarla: el dato no necesariamente mata al relato; puede ayudarnos a contarlo mejor. Sobre todo cuando se trata de entender cómo estamos viviendo y qué deberíamos cambiar.

El informe trae buenas noticias. En 2025 había 610.002 personas ocupadas en el área metropolitana, con una tasa de ocupación de 59,9%, mientras el desempleo bajó de 9,2% a 8,4%. También cayó la pobreza extrema hasta 5,6%, unas 19.000 personas menos que el año anterior. Detrás de esas cifras hay hogares que encontraron una oportunidad, recuperaron ingresos o dejaron atrás condiciones de extrema precariedad.

Pero la historia tiene otra cara con un dato que debería impedirnos cantar victoria demasiado pronto: 278.738 personas, el 45,7% de los ocupados, están en la informalidad. Casi la mitad permanece sin condiciones laborales que permitan una mayor seguridad social. El mundo empresarial también deja una señal de alerta: se crearon 10.488 empresas, pero se cancelaron 8.723, un aumento de 46% en las cancelaciones.

Esta edición además incorpora, gracias a la colaboración de investigadores de la Clínica Foscal, una mirada más amplia sobre la salud, porque hablar de calidad de vida significa preguntarnos cuánto y cómo estamos viviendo. Hay avances: la mortalidad infantil bajó de 6,7 a 5,7 por cada mil nacidos vivos y la de menores de cinco años de 8,5 a 7,2. La fecundidad adolescente entre 15 y 19 años cayó 64% desde 2016. Pero los 32 nacimientos registrados en 2025 de niñas entre 10 y 14 años exigen una respuesta institucional especial, por su posible relación con violencia sexual.

Hay que ampliar la conversación sobre salud más allá de enfermedades, consultas o camas hospitalarias, hacia la prevención y los determinantes sociales. La salud no empieza en el hospital, sino antes, en la alimentación, la educación, el ambiente, la seguridad y las condiciones en que crecen nuestros niños.

Ese contraste es precisamente el valor del informe. No vivimos una historia de éxito ni una de fracaso, sino una mucho más compleja: avanzamos en empleo y pobreza, pero persisten desafíos enormes en informalidad, sostenibilidad ambiental, seguridad, educación y calidad urbana.

El dato tiene que convertirse en herramienta de gestión porque gobernar también significa mirar de frente aquello que no funciona, preguntar por qué y corregir.

Gracias Cámara de Comercio, UNAB, Vanti, UIS, Vanguardia, Aris Mining, Fundación Corona y Prosantander, por apoyar este Informe. Narrar bien un territorio exige ambas cosas: el relato que nos permite reconocernos como territorio y el dato que nos obliga a no engañarnos.

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