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Columnistas
Martes 02 de junio de 2026 - 01:00 AM

Unidos por Colombia

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Este 21 de junio, los colombianos iremos a las urnas, a elegir presidente. La inclusión, la polarización, la no violencia, etc; ya no serán los discursos; otro motivo supranacional moverá las fibras y movilizará a los electores, que apoyaron a candidatos que se quedaron en primera vuelta.

Ahora, es el futuro general, de Colombia, lo que está en juego; es la democracia como forma de gobierno. El modo de producción capitalista y las manifestaciones en pro de la propiedad privada, el respeto a la vida, el no al aborto, el cumplimiento de la ley; la fe católica como pilares conservadores. La democracia, el capitalismo y los valores fundacionales. El triunfo en las urnas del abogado Abelardo de la Espriella significará la tutela de esa triada. Las cosas regresarán a su sitio.

El otro modelo, es la continuidad del gobierno de Gustavo Petro, en cabeza de Iván Cepeda, que acaba de ser derrotado en primera vuelta, como un mensaje claro del pueblo colombiano, que no refrenda su gobierno y sus decisiones. Y menos a su heredero. Así las cosas, nuestro deber es invitar al votante de Abelardo de la Espriella de redoblar esfuerzos, a los electores que no participaron y prefirieron la abstención y a quienes lo hicieron por Paloma, Fajardo, Claudia López y demás a cerrar filas e ir a las urnas, unidos por Colombia.

Las diferencias de la campaña, los malos momentos, propios del calor, no pueden ser superior, al llamado urgente que el país hace a sus hijos.

Los egos, los celos políticos en las regiones o localidades, entre jefes políticos (normales por demás) deben ir al congelador estos 21 días; los cálculos electorales pensando en las contiendas democráticas del año 2027, no pueden desviar la atención del jefe político y menos de sus electores; ese cálculo puede conducirnos al cuarto de las pesadillas, si la campaña de Petro e Iván Cepeda nos instala francotiradores en cada partido u organización política. Al final, debemos impedir que los árboles nos oculten el bosque. Lo primero es ganar con Abelardo de la Espriella, el 2027 será otra página para escribir.

La unión por Colombia; no es un pedido, ni un favor, es en últimas una obligación generacional, un encuentro con la historia escrita por nuestros mayores a punta de: trabajo, sacrificio y disciplina.

Si no enderezamos el camino en las urnas, podríamos repetir por años los versos de García Lorca “compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta. Compadre, vengo sangrando, desde los montes de cabra. Si yo pudiera, mocito, ese trato se cerraba. Pero yo ya no soy yo, ni mi casa es ya mi casa”.

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