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Columnistas
Martes 16 de junio de 2026 - 01:00 AM

Este Mundial tiene varias caras

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Mientras a los periodistas colombianos que laboran en la radio se les hace agua la boca alabando la versión rosa del Mundial de fútbol de 2026 que se celebra en Norteamérica, los medios de comunicación serios de Occidente (como la BBC) detienen la mirada en otra cara del mismo evento, distinta de aquella maquillada, postiza y superficial que Infantino y la Fifa quieren que sea la que el mundo crea.

Miremos las cosas. El fútbol, el juego más popular del planeta, aquel que gozosamente practican niños en las canchas de barrios populares, o en potreros, o en calles de las barriadas, está mostrando en este Mundial su cara avinagrada, hosca. ¿Ejemplos? El próximo sábado, 27 de junio de 2026, juegan Colombia y Portugal en Miami. ¿Valor de la entrada? Desde aproximadamente un millón de pesos hasta cerca de diez o más millones de pesos. ¿A qué precio estarán las revendidas? Se sabe que es más costoso asistir a tal partido que al Super Bowl, que es el gran espectáculo de Estados Unidos.

La fiscal general de Nueva Jersey manifestó que la Fifa “ha convertido la compra de una entrada en un laberinto de confusión, escasez artificial y precios desorbitados”. Según el Washington Post, Trump, al enterarse del precio de las entradas a los estadios, manifestó: “Me gustaría estar allí pero, para ser sincero, tampoco lo pagaría (ese precio)”. La entrada al partido final del Mundial que se disputará en Nueva York cuesta entre ocho y veintidós millones de pesos (según la localidad)… ¿cuánto costarán revendidas? Según Infantino, la Fifa implantó una tarifa “dinámica”.

Afirman periodistas que unos trescientos mil colombianos están interesados en asistir a partidos del Mundial. ¿Tienen dinero para ello? ¿Acaso no se afirma que Colombia está al borde de la quiebra?

En este Mundial el verbo más usado es ningunear, cuyo significado es “no tomar en consideración, ignorar, menospreciar”. Estados Unidos lo ha usado repetidamente para despreciar a futbolistas, periodistas y varios países que compiten. Le negó la visa a un árbitro, dificultó la participación de Irán, Nigeria, Haití, Senegal y Costa de Marfil, puso obstáculos al equipo de Uruguay, ha menospreciado a México y a Canadá, pidió que Irán (país clasificado) no asistiera y, en su reemplazo, se invitara a Italia (país que no clasificó), etc.

Así, es un gran espectáculo, pero quien lo mire tras bambalinas se percatará de que lesiona los derechos humanos, es discriminatorio, politizado, controvertido, poco hospitalario.

Menos mal las más maravillosas jóvenes argentinas de nuestro tiempo, la fenomenal Mafalda, su amiga Libertad, junto a esa cansina tortuga llamada Burocracia, no asistirán y hacen bien, pues podrían correr el riesgo de tener inconvenientes por ser pacifistas.

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