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Sábado 20 de junio de 2026 - 01:00 AM

La elección más importante: construir futuro

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El reciente anuncio de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, orientado a reducir uno de los focos de mayor tensión en los últimos años en Oriente Medio, deja una reflexión que trasciende fronteras: ningún interés político, económico o estratégico puede justificar el costo humano de la violencia.

Durante décadas, la relación entre ambos países ha estado marcada por la desconfianza, los enfrentamientos y las disputas geopolíticas. La reciente escalada, acompañada de ataques, represalias y una fuerte presión internacional, volvió a recordar una realidad que el mundo conoce bien: cuando los conflictos se profundizan, sus consecuencias terminan afectando a millones de personas, debilitando economías y generando incertidumbre mucho más allá de quienes participan directamente en ellos.

Que dos países con una larga historia de confrontación decidan abrir una puerta al entendimiento no significa que sus diferencias desaparezcan de inmediato. Un acuerdo no borra las heridas ni garantiza que el camino sea sencillo. Sin embargo, demuestra que incluso los conflictos más complejos pueden encontrar salidas distintas cuando existe voluntad política para construirlas.

Esta reflexión resulta especialmente relevante para Colombia, que este domingo vivirá una nueva jornada electoral. Más allá de las preferencias individuales o de las posiciones políticas de cada ciudadano, existe un principio que debe estar por encima de cualquier resultado: el respeto por las instituciones, las reglas democráticas y la convivencia.

Aceptar los resultados electorales, respetar la labor de la Registraduría Nacional y del Consejo Nacional Electoral y rechazar prácticas que afecten la voluntad ciudadana, como la compra de votos, también hacen parte de ese compromiso. Las diferencias son naturales en cualquier sociedad, pero están en quienes las promueven y las administran institucionalmente dentro del marco de la ley.

En momentos de alta polarización, ciudadanos, líderes e instituciones tienen una responsabilidad compartida: cuidar aquello que permite avanzar como sociedad. La confianza, el respeto y la participación son la base sobre la cual se construyen acuerdos y se enfrenta el futuro.

Los acontecimientos internacionales muestran que ningún país está libre de tensiones ni desacuerdos. Lo que realmente importa es la forma en que se decide responder a ellos, no imponiendo una posición sobre otra, sino encontrando la manera de convivir, debatir y construir incluso cuando existen visiones distintas.

Al final, los conflictos pueden cambiar gobiernos, fronteras o alianzas, pero siempre son las personas quienes asumen sus mayores consecuencias. La paz no significa que todos pensemos igual; significa que somos capaces de avanzar sin convertir nuestras diferencias en una barrera imposible de superar.

Por eso, las elecciones representan una oportunidad para ejercer uno de los derechos más importantes de la democracia. Votar es participar, expresar una posición y asumir responsabilidad sobre el rumbo del país, independientemente de la preferencia de cada ciudadano.

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