Luego de que varias veces las negociaciones para “parar” la guerra entre E.E.U.U. e Irán fracasaron, el pasado 17 de junio tales países suscribieron un ‘memorando de entendimiento’ para detener el conflicto bélico que sostienen, pero anteayer domingo Irán abandonó la sede de las negociaciones en Bürgenstock (Suiza) ante amenazas que hizo Donald Trump de reanudar sus ataques al suelo iraní “con mucha fuerza” si no cesan las actuaciones de Hezbolá en El Líbano. Otro rifirrafe de la refriega bélica que comenzó el pasado 28 de febrero cuando sorpresivamente fuerzas norteamericanas e israelitas mataron a buena parte de la cúpula estatal, religiosa y del ejército iraní.
¿Qué es un ‘memorando de entendimiento’? ¿Acaso se trata de un acuerdo para terminar una confrontación bélica? No. No es un tratado de paz entre países que se enfrentan bélicamente, es un documento diplomático, generalmente no vinculante para sus firmantes, que establece intenciones compartidas o un marco de cooperación para acordar treguas, corredores humanitarios, intercambio de prisioneros, o como paso previo a un tratado de paz definitivo.
Así, su firma es un avance logrado entre E.E.U.U. e Irán, pero no significa que se termine el conflicto armado que sostienen. Recordemos que estando ya listo para su suscripción, Israel atacó sorpresivamente a Dahya o Dahiyeh, barrio de la periferia sur de Beirut (Líbano), densamente poblado, donde habitan numerosos refugiados palestinos y población Chiita, provocando decenas de muertes, lo que casi manda el ‘memorando’ al traste; ahora Hezbolá responde y Trump amenaza.
El guerrerismo de Israel impide que este país acepte el ‘memorando de entendimiento’ y, además, a Trump no le ha sido fácil “vender” -al círculo que lo rodea en Washington- la conveniencia de tal documento, grupo en que tienen inmensa influencia el sionismo cristiano y judío, grandes capitalistas hebreos, magnates tecnológicos y grandes inversionistas en la industria armamentista.
¿Qué sigue, luego de firmarse el ‘memorando de entendimiento’? Una pausa estratégica de 60 días, tiempo en el que se llevarán a cabo negociaciones entre E.E.U.U. e Irán, lapso que se puede ampliar varias veces. Es decir, el segundo semestre de este año será, en materia bélica, incierto, conflictivo, mientras -paralelamente- avanza la complicada campaña electoral para las elecciones de mitad de mandato de 2026 en E.E.U.U. Además, Israel, cuyo gobierno es belicista y actúa como “rueda suelta”, seguramente llevará a cabo agresiones armadas contra Líbano, Gaza, etc., que tendrán respuesta del bando contrario. Por eso Irán y E.E.U.U. caminan por el filo de un cuchillo.
¿Y si todo “se va a pique”? El ‘memorando de entendimiento’ será un intento fallido de búsqueda de la paz.











