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Sábado 11 de julio de 2026 - 01:00 AM

El mundial y la decadencia de Estados Unidos y la FIFA

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El mundial organizado por la Federación Internacional de Fútbol Asociados (FIFA) es tal vez el evento deportivo más importante del planeta, y como los Juegos Olímpicos, son certámenes que van más allá de las disciplinas que los convocan y se convierten en escenarios de encuentro de los pueblos y las culturas del mundo.

Así, por ejemplo, muchos descubrimos a Cabo Verde y su ubicación en el mapa, la similitud de la música del Congo con la cumbia colombiana o la forma en que la migración ha cambiado la composición de muchas selecciones. Sin embargo, el mundial también expone una realidad que suele permanecer oculta al público deslumbrado por el espectáculo: gran corrupción, mafias, tráfico de influencias, discriminación, etc.

Esa realidad emerge en contadas excepciones como cuando Marcelo Bielsa dijo en la Copa América de 2024 que “Estados Unidos creó el Fifagate con el FBI por sus intereses”, refiriéndose a los sobornos y la gran corrupción con la que la FIFA tomó decisiones sobre sedes y derechos de transmisión, y que fue destapada por los gringos hace una década. Aquel escándalo sirvió para recomponer la geopolítica del fútbol alrededor de Estados Unidos, un país sin cultura futbolera, pero con la fuerza para usar el fútbol como “soft power” o poder blando a favor de sus intereses.

Un claro uso de este poder es la suspensión que la FIFA mantiene sobre Rusia por la invasión a Ucrania, mientras Estados Unidos bombardea a Irán y junto con Israel, cometen toda clase de vejámenes en Palestina y el Líbano. En otra burda muestra de este poder, un delegado del presidente Trump le pidió al presidente de la FIFA quitarle a Irán su lugar en el mundial para entregárselo a Italia. “La clasificación se consigue en la cancha”, respondió con dignidad el ministro de Deportes de Italia.

Pero el episodio que ha despertado mayor indignación es la descarada intervención de Trump ante al presidente de la FIFA para modificar la sanción de Folarin Balogun, jugador estadounidense, tras ser expulsado y quedar inhabilitado para jugar contra Bélgica. Tras la llamada de Trump a Infantino, la FIFA modificó el castigo y le permitió jugar. “Se ha cruzado una línea roja” dijo el vocero de la UEFA, que agregó “la certeza de las reglas ya no está garantizada”. Un grupo de eurodiputados le pidió al parlamento europeo investigar al presidente de la FIFA por este caso.

Con Trump, EE. UU. maneja la FIFA con el mismo criterio geopolítico de ruptura del orden internacional basado en reglas, para dar paso a un mundo de esferas de influencia, donde el decadente imperio estadounidense controla menos zonas del mundo, pero con mayor agresividad.

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