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Viernes 14 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Quemas controladas

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La situación a lo largo y ancho del país es compleja. Los incendios forestales siguen presentándose con bastante frecuencia. El impacto en el ecosistema es brutal y, aunque desde diversos escenarios se viene haciendo campaña para evitar la quema de basura, las fogatas y las quemas controladas, no ha servido de nada.

De acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, entre el 16 de junio y el 6 de agosto se registraron 438 incendios forestales en 191 municipios de 19 departamentos. En total se han afectado 7.153 hectáreas de cobertura vegetal. Tolima es el departamento en el que se ha originado el mayor número de casos: 140 en 38 de sus 47 municipios; le sigue Cundinamarca, con 89 eventos en 32 municipios, y Valle del Cauca, con 43 incendios en 21 municipios.

Pero no hay que ir muy lejos. En Charta, hace poco, un incendio afectó cerca de 100 hectáreas de vegetación. En Matanza fueron cerca de 15 hectáreas de cobertura vegetal las que se vieron afectadas. Y en Ocaña, en la vereda Las Liscas, fueron más de 50 hectáreas. Lo particular de este último caso es que se tiene claro quiénes fueron los responsables. Están plenamente identificados. El alcalde, Emiro Cañizares Plata, lo ha dicho en más de una oportunidad y le ha pedido a las autoridades que actúen de manera inmediata e impongan las sanciones del caso.

El evento más grave, hasta ahora, tiene lugar en Ocaña. Comenzó el martes en la vereda La Cabaña, se extendió a las veredas Las Liscas, El Apial y El Cuerno y avanza sin control hacia el municipio de San Calixto. Van más de 500 hectáreas afectadas.

A la falta de conciencia ciudadana, que insiste en la quema de basuras, en hacer fogatas y quemas controladas, se suman las difíciles condiciones del clima. Según el Ideam, 364 municipios del país se encuentran en alerta roja, naranja o amarilla. Los departamentos de La Guajira, Cesar, Magdalena, Bolívar, Sucre, Norte de Santander y Santander se encuentran en alerta roja por altas sensaciones térmicas.

Muchos de esos incendios son provocados. Ahí está el caso de Ocaña. No solo saben quiénes son, también cuándo suelen hacerlo. Siguen haciéndolo. Van 47 incendios en los últimos tres meses. Las autoridades ambientales deben intervenir inmediatamente. No basta con expedir actos administrativos prohibiendo las quemas; deben actuar con diligencia para que sus órdenes se cumplan y formular las denuncias correspondientes. El incendio, la deforestación y la contaminación ambiental están tipificados como delitos y las penas son supremamente altas. Una sanción ejemplar podría servir de escarmiento. Mientras tanto, toda la solidaridad con los sectores afectados y todo el apoyo a quienes exponen sus vidas apagando los incendios.

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