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Miércoles 19 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Cuando Colombia se une

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Hay momentos que nos recuerdan quiénes somos realmente como país. El terremoto del pasado 10 de agosto ha dejado dolor, pérdidas y miles de familias que hoy necesitan apoyo, pero también nos está dejando una imagen que vale la pena destacar: la de una Colombia que se une para ayudar.

Hoy no importa de qué departamento o ciudad seamos, qué partido político apoyemos o qué religión profesemos. Frente a una situación como esta, las diferencias pasan a un segundo plano y aparece algo mucho más poderoso: el gran corazón y la solidaridad de los colombianos.

Y eso es lo más bonito que estamos viendo. Colombianos ayudando a colombianos.

Muchas veces decimos que los empresarios son el motor de la economía. Hoy también podemos decir que han sido un motor de respuesta frente a esta emergencia. Han puesto recursos económicos, alimentos, medicamentos, transporte, conocimiento y tiempo al servicio de quienes lo necesitan. Según reportes, el sector empresarial ha movilizado cerca de $500.000 millones, además de alimentos, agua, medicamentos y materiales para atender a las comunidades afectadas.

Pero más allá de las cifras, hay algo que me parece aún más valioso: empresas que normalmente compiten entre sí hoy están trabajando juntas por un mismo propósito. Y eso demuestra que, cuando se necesita, somos capaces de poner nuestras capacidades al servicio de algo mucho más grande que nosotros mismos.

Gracias también a los emprendedores, que han convertido sus redes y sus comunidades en canales para informar, convocar y movilizar ayudas. Gracias a los jóvenes, que han demostrado que su energía, creatividad y capacidad de comunicación pueden convertirse en herramientas poderosas para generar cambios. Gracias a los rescatistas, voluntarios, personal médico y a todas esas personas que, muchas veces sin que sepamos sus nombres, han decidido estar ahí donde más se necesitan.

Esta emergencia nos recuerda que la solidaridad no es solo una palabra. Se demuestra con acciones. Con una donación, con una hora de trabajo, con un vehículo, con una llamada, con una publicación que ayuda a conseguir lo que alguien necesita. Todos podemos aportar desde nuestras posibilidades.

La reconstrucción será un camino largo. Habrá viviendas que levantar, comunidades que acompañar y vidas que volver a organizar. Pero también hay algo que ya tenemos y que será fundamental para avanzar: la capacidad de unirnos.

El terremoto nos ha mostrado una Colombia generosa, solidaria y capaz de responder cuando uno de los nuestros necesita ayuda.

Ojalá podamos quedarnos con esa imagen. Con la certeza de que, cuando trabajamos juntos, somos capaces de superar incluso los momentos más difíciles.

Porque quizás uno de los mayores aprendizajes de esta emergencia es precisamente ese: Colombia es mucho más fuerte cuando se une.

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