Colombia cambio en la madrugada del pasado lunes 6 de agosto a las 7.34 de la mañana. El mismo día y hora del inicio del Gobierno de Abelardo De la Espriella, se produjo un devastador terremoto de magnitud 7,4, que sacudió fuertemente al oeste de Colombia, con epicentro en San Juan del Palmar, localidad del Chocó, situada en el límite con el Valle del Cauca.
La Divina Providencia solo pone a prueba a quienes lo puedan soportar. Debemos reconocer que la Nación está en mejores manos ahora que antes. La administración Petro seleccionó la Unidad Nacional para la Gestión de Desastres, UNGRD, para el saqueo oficial al más alto nivel de 5 billones de pesos. La red de sobornos, contratos direccionados, favores políticos y compra de conciencias parlamentarias tiene a siete exfuncionarios presos -entre ellos dos exministros de Petro-, dos prófugos y otros siete pendientes de juicio criminal.
La administración De la Espriella se puso manos a la obra desde el primer instante. El presidente y la primera dama, el vicepresidente y su esposa, el ministro del Interior, funcionarios de la UNGRD y demás entidades de la administración pública han concitado la solidaridad nacional e internacional.

Resultan indignantes las innobles arengas de representantes del petrismo, que se rasgan las vestiduras por las presuntas demoras en la atención de esta tragedia por parte de la UNGRD -la entidad que desfalcaron en los conclaves de la Casa de Nariño de la pasada administración. Ahora nos toca a los colombianos de bien actuar, ‘todos a una como en Fuenteovejuna’, para salir al frente y decir acá estamos listos para ayudar, paliar esta catástrofe natural y contribuir con la reconstrucción de las zonas damnificadas por el peor sismo del presente siglo. No hacemos justicia si mencionamos solo algunos de los grupos empresariales que han respondido al llamado del alto Gobierno para aportar tiempo, dinero y especie para forjar una red nacional y regional de solidaridad. Cada cual según sus capacidades para cada quien que lo necesite.
¡Llevadera es la tragedia cuando todos somos solidarios!











