Me disculpan si regreso con frecuencia al tema de la crisis climática mundial -generada por actividades humanas-, pero todos los estudios confirman que el planeta avanza a un futuro calificado de apocalíptico por publicaciones acreditadas. Por ejemplo, un reciente estudio de Climate Impact Lab, de la Universidad de Chicago, advierte que el fenómeno meteorológico de El Niño -agravado por el cambio climático- “podría provocar 451.000 muertes adicionales relacionadas con el aumento del calor en todo el mundo entre junio de 2026 y febrero de 2027, al provocar un continuo aumento de las temperaturas globales, según proyecciones científicas publicadas”. “Los países en desarrollo podrían ser los más afectados por la mortalidad asociada al calor generado por el fenómeno”.
El Niño y La Niña son fases opuestas de un mismo fenómeno, pues ocasionan sequías e inundaciones: El Niño/Oscilación del Sur (ENOS). Se trata de uno de los patrones climáticos de origen natural más potentes de la Tierra”. Es muy importante precisar que el cambio climático no provoca la existencia de El Niño y La Niña, pero sí magnifica gravemente su intensidad y sus efectos destructivos.
El último boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM, septiembre 3/2026) señala: “El episodio de El Niño se ha consolidado y en los próximos meses se intensificará hasta convertirse en un evento de intensidad muy fuerte. Ello entrañará importantes cambios en los patrones de temperatura y precipitación, con los consiguientes riesgos de inundaciones, sequías y calor extremo”. “El fenómeno de El Niño está adquiriendo enormes proporciones ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas, aguas que se están calentando. La temperatura de la superficie del mar es cada vez más alta, las temperaturas no dejan de subir y el mundo se encuentra ya en la zona de peligro de los fenómenos meteorológicos extremos”.

“Pese a su nombre aparentemente inofensivo, El Niño tiene el potencial de asestar un duro golpe a comunidades y economías de todo el mundo. Somos testigos de las perturbaciones y la devastación que causan sequías e inundaciones y, según las previsiones, estos efectos se agravarán a medida que se intensifique El Niño”, atizado por la crisis climática mundial.
Vale la pena regresar al tema, pues todavía desequilibrados gobernantes -como el presidente Trump y su amigo Mister Abelardo- no están tomando las medidas recomendadas por entidades competentes, sino que sus gobiernos retroceden en los urgentes controles requeridos, recomendados por la OMM y otras entidades acreditadas y medios académicos.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, declaró: “Estamos ahora en una carrera contrarreloj entre los riesgos crecientes y nuestro compromiso de emprender acciones para hacer frente al clima y proteger a las personas. Es una carrera que no podemos perder”.











