Publicado por: Alfonso Gomez Gomez
“…Condenamos a José Antonio Galán a que sea sacado de la cárcel arrastrado y llevado al lugar del suplicio, donde sea puesto en la horca, hasta que naturalmente muera, que ahorcado se le corte la cabeza, se divida su cuerpo en cuatro partes y pasado el resto por las llamas, (para lo cual se encenderá una hoguera delante del patíbulo); su cabeza será conducida a Guaduas, teatro de sus escandalosos insultos; la mano derecha puesta en la Plaza del Socorro; la izquierda en la Villa de San Gil; el pie derecho en Charalá, lugar de su nacimiento y el pie izquierdo en Mogotes; declarada por infame su descendencia; ocupados todos sus bienes y aplicados al Real Fisco, asolada su casa y sembrada de sal, para que de esta manera se dé al olvido su infame nombre y acabe con tal vil persona, tan detestable memoria que quede otra que del odio y espanto que inspira la fealdad del delito. Así mismo, atendiendo a la correspondencia, amistad y alianza que mantenían con este infame Reo, comunicándole las noticias que ocurrían, fomentando sus ideas, levantando pueblos y ofreciendo sus personas para los más execrables proyectos, condenamos a Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz y Manuel Ortiz, quienes ciegamente obstinados insistieron hasta el fin en llevar adelante el fuego de la Revolución, a que siendo sacados de la cárcel y arrastrados hasta el lugar del suplicio, sean puestos en la horca hasta que naturalmente mueran, bajados después se les corten sus cabezas, y conduzcan la de Manuel Ortiz al Socorro en donde fue portero de aquel Cabildo; la de Lorenzo Alcantuz a San Gil y la de Isidro Molina colocada en la entrada de esta Capital, confiscados sus bienes, demolidas sus casas y declaradas por infames sus descendencias, inspirando el horror que es debido a los que han mirado con indiferencia, estos infames vasallos del Rey Católico, bastardos hijos de su patria…”










