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Carlos de Hart
Domingo 29 de junio de 2025 - 01:00 AM

La máquina del tiempo

¿O será que otro fantasioso proyecto del gobierno del “Cambio” es la máquina del tiempo que llevaría a esos bandidos al pasado para deshacer los crímenes que cometieron, y es a cambio de eso que les daría beneficios?

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Lo que protagonizó el presidente Petro el pasado sábado 21 de junio en La Alpujarra en Medellín ha sido considerado por muchos como una afrenta indignante, para los antioqueños en particular y para los colombianos en general.

Sacar de prisión en donde pagan penas a nueve cabecillas de las bandas delincuenciales más peligrosas de la ciudad, condenados por cometer delitos atroces, sin sustento jurídico claro para hacerlo, y exhibirlos en tarima con el pretexto de una posible firma de un pacto en el marco de la “paz urbana” es, cuando menos, moralmente cuestionable.

Podría además interpretarse, dados los antecedentes de cientos de expresiones violentas e incitantes al odio del presidente y que en el mismo evento arremete contra el alcalde Federico Gutiérrez y el gobernador Andrés Julián Rendón, que se trata de una amenaza velada -casi explícita- contra ellos y los colombianos.

Por otra parte, el espectáculo configuró un acto de tremenda incoherencia pues fue el mismo Petro, en una entrevista durante campaña, quien indignado le grita a Vicky Dávila: “…la paz no se construye con hampones, porque entonces el Gobierno es un hampón…”. Si aceptáramos como correcta esa lógica, ¿entonces cómo deberíamos catalogar su Gobierno?

Por último, y para rematar, en respuesta a la indignación causada, justifica Petro el hecho diciendo que él no subió delincuentes a la tarima, porque el que “está preso no es un delincuente; es una persona en rehabilitación”, afirmando de paso que ese es un principio universal de la justicia. En su visión, eso los hace elegibles para negociar un pacto de paz.

¿Pero qué podría negociar Petro con esos delincuentes? ¡Nada! La misma Fiscal General manifestó que ellos no podrían ser objeto de beneficios a cambio de planes de sometimiento, toda vez que ya están sometidos a la justicia, condenados y cumpliendo sentencia. ¿O será que otro fantasioso proyecto del gobierno del “Cambio” es la máquina del tiempo que llevaría a esos bandidos al pasado para deshacer los crímenes que cometieron, y es a cambio de eso que les daría beneficios?

Y, elucubrando, si ya vamos a tener máquina del tiempo, ¿cómo se alteraría nuestro presente si se utilizara para viajar al pasado y se “desamnistiara” a los guerrilleros del M-19? Y si así fuera, ¿podría Petro ser presidente hoy? Porque con su misma lógica, y en ausencia de una desmovilización (pues probablemente en ese escenario el M-19 seguiría existiendo), esos delincuentes políticos (rebeldes) tendrían que pagar cárcel para entrar así en un proceso de rehabilitación que les permitiera reintegrarse a la sociedad civil. Ante esa “realidad”, cabría entonces preguntarse si Petro debería haberse “rehabilitado” antes de hacer política.

Mejor haría el presidente respetando el Estado de Derecho del que tanto se ha beneficiado…

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