martes 06 de febrero de 2024 - 12:00 AM

Alcalde, su reino es de este mundo

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La alcaldía de Bucaramanga, convertida en un parque temático religioso, deberá sacar días y horas para el respeto por la igualdad y ocuparse en abordar los temas de este mundo, dejando en las manos de cada uno su pasaje al otro, si hay otro, para la salvación o resurrección, si las hay.

Tal cual dejé escrito en mi columna del 28 de noviembre, el programa de gobierno por el que votaron en Bucaramanga, de manera borrosa, soterrada y difusa, entrelíneas, permitía anunciar lo que se convertiría en “el más complejo obstáculo para la convivencia y la vigencia de los derechos humanos en Bucaramanga” y que solo se salvaría con la renuncia del alcalde Beltrán a que sus convicciones religiosas, personales y de partido fueran impuestas o que los derechos alejados del clamor religioso de su preferencia, se vieran afectados por amenaza, vulneración o inobservancia.

Olvidando que el Estado, por constitución, es laico (violando de tajo los derechos de los agnósticos, animistas y politeístas), ahora con el auditorio de la alcaldía ocupado los viernes para el culto religioso, cristiano, apostólico y romano y el jueves para otros cultos cristianos, deja sin asignar días por los que podrían pujar el Islam, el Hinduismo, el Budismo y el judaísmo, pero ese no es el punto.

Aunque la columna invitaba a mantener la confianza en que el alcalde sabría morigerar el discurso, templar el carácter humano y afinar en Sí “sosteniDo” los derechos humanos, con esta primera disonancia ideologizada rompe el respeto y, los dioses quieran que no, queda anunciado que los derechos de las minorías no religiosas o disonantes estarán sin dios ni autoridad que los proteja.

Para las horas y días de la semana que queden libres en el auditorio se podrían programar encuentros de mujeres víctimas del maltrato para orar por la habilitación de las casas refugio para la protección y apoyo a las mujeres víctimas de violencias; reuniones de adultos mayores sin red de apoyo familiar o social para rogar por la creación de refugios y asilos; reuniones de niños con discapacidad cognitiva para lo de sus centros de protección; de otros niños víctimas de violencia sexual para afinar el sistema de protección y también para rezar por la apertura de los servicios de la municipalidad que están paralizados por falta de personal.

Por ahora, con la boca reseca y los pies cansados, tengamos paciencia, templanza y clemencia, que Dios proveerá.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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