Publicado por: Epistolas Laicas
El reprochable asesinato demujeres y el maltrato cobarde que siempre le precede configuran este pervertido homicidio que afortunadamente nuestra sociedad desprecia y castiga. Pero consideramos que un verdadero feminicidio, más atroz, será el que se consuma cada vez que una dama requiera los servicios del cirujano para extirpar su seno porque el cáncer u otra enfermedad así lo imponga y el POS, de acuerdo con el inmediato dictamen de la famosa Corte, advierta que los implantes o la colocación de cualquier otro elemento sustituto que disimule la amputación sufrida no está obligado a suministrarlo ni a colocarlo. Cualquier dama que requiera tales adminículos tendrá que costearlos con su propio peculio.
Entratándose de damas a quienes la suerte les ha sonreído, la solución no es problema. Pero el mayor número de casos, como siempre ocurre, se presenta en mujeres de escasos recursos que serán sometidas a vivir el resto de sus días disimulando su problema y paliando el trauma que para ellas significa esta atrofia. Problema que repercute en la unidad familiar, porque su esposo y sus hijos igualmente padecerán con ella esta incomodísima situación. La paz en el hogar queda amenazada de muerte y la escasa vida social de estas víctimas de la injusticia será reducida a nada. Para una mujer, que por su naturaleza humana es vanidosa y anhela con toda razón poseer un cuerpo, al menos completo, sentirse en estas condiciones la puede llevar a serios desastres, peligrosos abusos o a desquiciare mentalmente. Morir lentamente en vida.
¿A quiénes beneficia esta absurda medida? Ya veremos cómo aparecerán “cirujanos estéticos” graduados en panaderías de pueblo, ofreciendo soluciones económicas, incluidas la infección y la muerte. Aparecerán los avivatos de siempre y naturalmente, las víctimas que esperan solución a su desesperado problema. Y a todos esos cínicos explotadores, la misma Corte los absolverá de culpa.










