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Félix Jaimes Lasprilla
Jueves 20 de octubre de 2011 - 07:31 PM

Crónica de un aislamiento anunciado

Publicado por: Felix Jaimes Lasprilla

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Hace un año Santander soportó uno de los inviernos más fuertes del último cuarto de siglo y los daños que las lluvias causaron sobre la totalidad de la infraestructura vial, fueron enormes. La pasada temporada invernal –noviembre 2010, enero 2011- por la fragilidad de la Red Vial Nacional, aisló totalmente a Bucaramanga durante días y casi semanas con la Costa, Cúcuta, Bogotá y con la Troncal del Magdalena, bloqueándose la intercomunicación con Barrancabermeja. De otra parte, las provincias de García Rovira, Vélez, Soto y Mares también quedaron incomunicadas, no sólo con Bucaramanga sino aisladas internamente, por el deterioro de la Red Departamental y la Red Terciaria. Esta situación, con graves efectos sobre nuestra economía se prolongó hasta marzo del presente año. Para abordar el problema, el Gobierno Nacional en repetidas oportunidades anunció recursos e inversiones, tanto para superar la emergencia como para resolver viejas aspiraciones como la pavimentación de la vía Curos – Málaga, que supuestamente se contrataría en mayo y que produjo fiestas en García Rovira.

A la fecha, con preocupación y tal como lo advertimos, llegó la nueva ola invernal sin que las obras y recursos para superar los problemas de la anterior aparecieran. Lo crítico es que la fragilidad de nuestras vías, hoy, es mayor a cuando llegó el invierno de noviembre del 2010. Da piedra decirlo, pero algo tan obvio como contratar los diseños para construir la vía sustitutiva y definitiva a Barranca, por fuera de los coluviones, aún no ha sido realizado por el Invias. Un recorrido, después de los aguaceros de esta semana, permitió ver una vía a Barrancabermeja, entre La Azufrada y Puente Sogamoso, bloqueada e inestable; la vía a la Costa, otra vez afectada entre El Cero y El Playón; la vía a Cúcuta, con derrumbes en el kilometro 35; la Transversal del Carare, bloqueada y los tramos Curos - Málaga y Mogotes - Onzaga, intransitables después de los daños ocurridos en el anterior invierno.

Es incontrovertible que la fragilidad vial aumenta, el riesgo cada día crece, quedar aislados se está volviendo costumbre y el Invias, frente a los daños a la economía santandereana por el desastroso estado de nuestras carreteras, indolente. Sobre el problema pregunto: ¿Será que los recursos anunciados fueron ciertos, insuficientes o extemporáneos? ¿Y de la capacidad de ejecución del Invias qué? ¿Será que concentrar contratos, adjudicados a dedo, en privilegiados contratistas, funciona? La situación actual cada día se agrava y se torna económicamente insostenible. ¿Qué pasa con nuestra capacidad de gestión? ¿Y de la famosa competitividad qué? Urgen respuestas.

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