viernes 13 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Juan Pablo Remolina

Hermanos venezolanos

No podemos olvidar que Venezuela acogió a millones de colombianos en momentos críticos del país. La migración venezolana debe convertirse en una fortaleza.

La integración venezolana no es solo un imperativo de solidaridad, sino también una oportunidad para el país y para Santander. Según The Economist, Colombia fue el país con mayor crecimiento de migrantes en el mundo entre 2015 y 2019 al registrar un aumento de 721%. Un choque poblacional, en corto tiempo, que no tiene precedentes en el hemisferio occidental en los últimos 50 años, de acuerdo con el reciente estudio del Banco de la República “Migración desde Venezuela en Colombia”. En Santander, el aumento ha sido de 1020% del 2017 al 2020 al alcanzar apróximadamente 100.000 migrantes. No es para menos: el 50% pasó hambre bajo la dictadura de Maduro, según lo evidencia el informe del Instituto de Estudios Políticos de la UNAB “Caracterización de los migrantes en el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB)”.

No podemos olvidar que Venezuela acogió a millones de colombianos en momentos críticos del país. La migración venezolana debe convertirse en una fortaleza. De acuerdo con el Banco de la República, la migración ha generado un impacto positivo en el PIB; se han constituido empresas con capital venezolano; es una población económicamente activa, más educada y que puede disminuir los efectos negativos del envejecimiento de la población colombiana.

Sin embargo, hay fuertes barreras a la integración. Según la UNAB, los migrantes no cuentan con redes de protección social; 34% tiene documentación regular; 12% ha recibido ayudas gubernamentales; y el 75% no está afiliado al sistema de salud. Asimismo, el porcentaje de venezolanos que ha sufrido algún tipo de discriminación en el AMB, se incrementó del 23% al 50% entre 2018 y 2020, pese a lo que muestra la evidencia. Basado en el informe del Banco de la República, la migración no tiene efectos sobre el desempleo total y los salarios formales. También, según varios estudios, la diáspora venezolana no ha tenido una incidencia significativa en la comisión de delitos en Colombia y por el contrario, se han convertido en víctimas de homicidio.

Los efectos de la pandemia se han intensificado en los migrantes y la inclusión se debe agilizar. Esto implica fortalecer la coordinación entre los gobiernos nacional y local y el sector privado; aumentar la cooperación internacional; facilitar el acceso a la documentación y al tránsito de los migrantes por Santander; y reconocer que los venezolanos son nuestros hermanos.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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