La Concesión Ruta del Cacao, encargada de la construcción y operación del corredor Bucaramanga–Barrancabermeja–Yondó, está en manos de un grupo de inversionistas nacionales y extranjeros que conforman la sociedad Concesionaria Ruta del Cacao S.A.S., empresa colombiana domiciliada en Bucaramanga.
El mayor accionista es Cintra Infraestructuras Colombia S.A.S., filial del gigante español Ferrovial, con una participación del 30 %. A este se suma Ruta del Cacao JL Holdco S.L.U., vehículo del británico John Laing Group, también con el 30 %.
El 40 % restante se divide entre dos firmas colombianas: RM Holdings S.A.S., ligada al fondo Ashmore Infrastructure Colombia, y MC Victorias Tempranas S.A.S., perteneciente al Grupo Mercantil Colpatria, con un 20 % cada una.
La composición refleja la financiación de las autopistas 4G: capital extranjero con amplia experiencia en infraestructura, combinado con inversionistas colombianos que aportan músculo financiero local. Con esta estructura, la concesión avanza en uno de los proyectos viales más estratégicos del nororiente del país.
Para la región y para el país, este corredor vial es muy importante no solo porque Barrancabermeja cuenta con una importante refinería y con el desarrollo de empresas derivadas del petróleo, como la generación de biodiésel, sino también por la agroindustria del Magdalena Medio, que incluye palma, caucho y cacao, cuyo cultivo se incrementa aceleradamente, además de la producción de carne bovina. Todo esto obliga a tener corredores viales de excelente calidad.
La Ruta del Cacao nació de la necesidad de esquivar el coluvión que ha generado desastres en la vía antigua, con pérdida de banca en largos trechos. Pero, como hemos visto, sus dueños son extranjeros y los nacionales parecen olvidados de ella.
Sin embargo, las cosas no están como las pintan. Existen obras importantes que no han tenido respuesta. Todavía hay que utilizar la antigua ruta, con transporte pesado incluido, hasta el cruce a San Vicente, que es de una sola calzada y no de doble calzada con separador, como la que llega hasta Portugal. Si había que hacer túneles, debieron exigir dos. ¿Por qué las vías en Antioquia y en el Valle del Cauca sí cuentan con corredores rápidos y completos?
¿Dónde está nuestra clase política y empresarial? Antioquia no se contentan con poco: siempre miran lejos. Ahí está su supervía hacia Apartadó, en el golfo de Urabá, en el océano Atlántico. No hay duda de que mejorarán su comercio en la región. ¿Cuándo nos pellizcaremos?













