domingo 29 de mayo de 2022 - 12:00 AM

“Cero” en justicia

La justicia no fue la prioridad en este debate presidencial y poco se reformará en la realidad. Seguiremos en las mismas, con el de la derecha, el del centro, el de la izquierda o el diferente, con cualquiera.

Limitadas, pero muy limitadas, las propuestas en materia de justicia de todos los candidatos presidenciales. Apenas unas breves menciones sobre la importancia del acceso de los ciudadanos al servicio de administración judicial, con frases de cajón y lugares comunes.

Ninguno se pronunció sobre el fracaso de las últimas cinco reformas a la justicia en Colombia y ninguno propuso, siquiera, su propia reforma. Poco se habló de una reforma constitucional sobre las facultades nominadoras de las altas cortes o la forma de elegir a los magistrados de la Corte Constitucional, o la terna para elegir al Fiscal General, en ese juego de favores entre política y justicia que bastante daño le ha causado al país. En fin, sobre lo estructural, los aspirantes pasaron en blanco.

Y tampoco se escucharon propuestas acerca de la forma de acabar con la congestión judicial y la morosidad, un mal endémico que no deja que la justicia funcione. Procesos de diferentes jurisdicciones, civil, penal o laboral, cuya duración es de ocho o diez años, o más. Por ahí se escuchó de un candidato la propuesta de aumentar el número de jueces y ya, como si ese fuera el camino salvador de la congestión procesal. ¡Nada de fondo!

El tema del presupuesto de la rama judicial fue absolutamente secundario, cuando por el contrario es enteramente trascendente. Sin recursos es difícil que la justicia funcione de manera adecuada y sin una gerencia judicial es complicado que opere como una organización eficiente. Acuérdense, en materia judicial vamos a seguir en el atraso, cualquiera sea el presidente de los colombianos.

Y otro candidato decidió hablar de los defectos del sistema penal acusatorio, proponiendo acabar con la figura del vencimiento de términos para que los bandidos no salgan de las cárceles. ¡Patético!, sin duda alguna, pues aunque la libertad por vencimientos de términos parezca repudiable, debe admitirse que corresponde a la esencia misma de un debido proceso penal, liberal y democrático, acorde con los estándares internacionales. ¡Por ahí no era!

La justicia no fue la prioridad en este debate presidencial y poco se reformará en la realidad. Seguiremos en las mismas, con el de la derecha, el del centro, el de la izquierda o el diferente, con cualquiera. La prioridad fue el odio, la desinformación y la campaña sucia, pero no la justicia.

Y sin justicia no hay paz. ¡Difícil!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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