domingo 15 de mayo de 2022 - 12:00 AM

El “cerco judicial” contra Richard

Ningún otro título pudo escogerse mejor que el publicado el jueves de la semana pasada en este periódico para describir la situación jurídica del exgobernador Richard Aguilar Villa: “Cerco judicial a fichas de Aguilar”.

En efecto, avanzan las investigaciones de la Fiscalía en relación con las irregularidades en el caso del contrato del “reforzamiento estructural del estadio Alfonso López”, en donde por diferentes delitos de celebración indebida de contratos, peculado, cohecho y concusión, ya están presos el exmandatario Aguilar Villa, su asesor Julián Jaramillo, la exsecretaria Claudia Yaneth Toledo, el contratista Octavio Reyes y ahora, el señalado empresario Artemio Suárez Díaz, otro contratista o “socio capitalista” que llegó a inyectarle plata al famoso contrato para que no quedara desfinanciado.

Suárez Díaz compareció a audiencia de imputación la semana anterior y ante el juez de garantías aceptó la comisión de los delitos de peculado por apropiación y cohecho, comprometiéndose además a devolver la plata que se robó con ocasión de esa contratación, algo así como $1.300 millones. Y además, se afirma que intentará un preacuerdo con la Fiscalía, ojalá contando otras verdades acerca del bochornoso entramado de corrupción que hoy tiene privado de la libertad al exgobernador.

La aceptación de cargos por parte del señor Artemio Suárez, refuerza la tesis del festín de dineros públicos, el derroche y las coimas que se repartieron en desarrollo de ese contrato, donde el 10% de su valor correspondía como dádiva al gobernador Richard Aguilar. Lo demás terminaba en los bolsillos del asesor Jaramillo, quien direccionaba y hacía las veces de intermediario, de la secretaria Claudia Toledo y su esposo, y de los contratistas inescrupulosos.

Toda una red de corrupción que hoy está siendo cercada por la Fiscalía, después de una ardua labor investigativa que forzó la primera confesión de Octavio Reyes, y luego las gravísimas incriminaciones de los esposos Claudia Toledo y Lenin Pardo, ahora amparados judicialmente por un principio de oportunidad debido a la relevancia de sus aseveraciones. Aunque todavía se presume inocente, Aguilar Villa cada vez tiene menos escapatoria. Eso es evidente.

Y por ahí todavía faltan otros por caer. Hay que mirar el caso de la supervisora Ana Lucía Wandurraga y volver a revisar los nombres de todas las personas a las que el contratista Octavio Reyes afirmó haberles entregado coimas. ¡Muy pendientes!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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