domingo 12 de junio de 2022 - 12:00 AM

¡Ese contrato no sirvió!

Un informe de la interventoría del contrato de alumbrado público, fechado en mayo de este año, indica claramente que ese contrato en su primera fase no funcionó o no ha funcionado, que no sirvió, o en suma, que hoy por hoy es un asunto crítico para la administración municipal.

Aunque el informe es bastante técnico, deja unas conclusiones alarmantes. Por ejemplo, que “los fotocontroles inteligentes no cumplen con los lineamientos técnicos de la Comisión de Regulación de Energía”; que los fotocontroles inteligentes no cumplen con el requisito de exactitud en materia de georeferencia y medición; que la plataforma del software de gestión inteligente de alumbrado público “no garantiza la persistencia de los datos en caso de fallas temporales de comunicaciones”; y además, que el software no integra las plataformas que se requieren para la telegestión de alumbrado público. Y así sucesivamente.

Lo que se muestra claramente por el interventor es que el contrato no funciona y que el contratista no cumple, a pesar de que la administración amplió los plazos para el cumplimiento del contrato. Desde enero de este año ya van tres prórrogas, la última por 30 días que vence el próximo 24 de junio. Y durante esas prórrogas el contrato no ha tenido interventoría como tal, está suspendida.

Pero la prueba más evidente del fracaso de ese contrato es que la ciudad está a oscuras, que hay sectores donde no llega el alumbrado, que la carrera 27 no está bien iluminada, y que la intensidad de las luminarias es deficiente en todos los lugares. Además, no parece un sistema inteligente, pues muchos focos están prendidos en el día, pero apagados en la noche. ¡Patético!

La administración sigue defendiéndose afirmando que no se ha desembolsado dinero, aunque en realidad ese no es el fondo del asunto. Lo cierto es que hay un contrato con unos plazos incumplidos, sin resultados a la vista. Y una ciudadanía que está expectante, a la espera de ver sus calles bien iluminadas, funcionando esos puntos de gestión inteligente que se anunciaron cuando decían que Bucaramanga iba a ser una “Smart City” (Ciudad Inteligente). Ese cometido no se ha logrado, hay que reconocerlo.

El enredo que tiene la ciudad con el tema del alumbrado es evidente. ¡Y el alcalde lo sabe!

Aparte. ¿Qué pasó con la construcción de la “Casa Galán”?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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