domingo 22 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Un edificio en deterioro

Y si a todo esto se le suma la falta de papel, las impresoras dañadas y los computadores viejos y desactualizados, habrá que decir que en la sede de la Fiscalía no se trabaja bien y las cosas no funcionan como deberían (...)

En franco deterioro se encuentra el edificio de la sede de la Fiscalía General de la Nación en la ciudad. Sí, el de la carrera 19 con calle 24, provocando enormes incomodidades a sus propios empleados, abogados y en general a todos los usuarios del servicio de administración judicial.

Desde hace varios meses solo un ascensor se encuentra habilitado en la edificación. Los dos ascensores internos de los funcionarios y empleados se encuentran dañados, y de los dos ascensores de servicio al público, solo uno está funcionando. Entonces por ese ascensor se deben desplazar absolutamente todas las personas que acuden a la entidad, incluidos sus empleados y funcionarios. Las filas son enormes y largos los turnos.

Además de esas dificultades, también hay que señalar que en la sede no existe un ascensor de carga, o sea que en el mismo ascensor en el que se desplazan todos los usuarios también suben y bajan los improvisados carros que llevan montones de cajas archivadoras, carpetas, sillas, mesas, estanterías y demás. ¡Un caos!

En las oficinas del edificio hace rato dejó de funcionar el aire acondicionado. Los empleados han tenido que acudir a ventiladores propios para soportar el calor o, en últimas, abrir las ventanas porque el sistema de refrigeración no sirve.

También, en algunos pisos los baños no se encuentran en buenas condiciones, no funcionan algunas baterías sanitarias, hace tiempo están inservibles y además escasean los implementos de aseo. Cada quien con lo suyo, porque a veces no hay papel, ni jabón, ni toallas desechables, en fin.

Se nota a leguas que al edificio le hace falta mantenimiento y que algunas dependencias son subutilizadas. No todas las oficinas están en óptimas condiciones para el desempeño de las labores rutinarias y en varios casos los espacios se quedaron pequeños ante la cantidad de expedientes y carpetas. Es una realidad que todos aceptan, pero nadie toma cartas en el asunto.

Y si a todo este descuidado panorama se le suma la falta de papel, las impresoras dañadas y los computadores viejos y desactualizados, habrá que decir que en la sede de la Fiscalía no se trabaja bien y que por allá las cosas no funcionan como deberían, a pesar de estar cumpliendo una misión trascendente en la investigación de los delitos y la persecución de los delincuentes. ¡Mucha atención!

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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