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Roger Forero Hidalgo
Lunes 15 de abril de 2024 - 12:46 AM

Ciudad sin estratos

Opinión de Roger Forero.

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La política de estratificación, que categoriza los hogares en seis niveles según características urbanas y de vivienda, no ha cumplido con su promesa de justicia social y eficiencia económica. Este sistema, que no mide directamente los ingresos, sino que se calcula a partir de características físicas y de ubicación de las viviendas, ha resultado en una serie de consecuencias no deseadas que perpetúan la segregación y la desigualdad.

En teoría, la estratificación debería permitir una distribución equitativa de los subsidios para los servicios públicos, donde los hogares en estratos bajos reciben subsidios y los de estratos altos contribuyen más. Sin embargo, en la práctica, esta política ha solidificado las divisiones sociales y espaciales.

Al vincular los servicios y tarifas a la zona de residencia, se ha incentivado una segregación urbana, donde los barrios de estratos bajos se encuentran marginados y con menor acceso a servicios de calidad, mientras que los de estratos altos se benefician de una infraestructura superior. Así, se priva del acceso a espacios de esparcimiento, culturales y de otra índole a amplios sectores de la población, al mismo tiempo que se rompe el principio de proximidad como pilar de las ciudades modernas.

La clasificación por estratos también se ha convertido en un estigma social, donde el número de estrato lleva consigo prejuicios y asunciones sobre el nivel socioeconómico y las calidades morales de quienes allí residen. Como no podría ser de otra manera, esto termina repercutiendo en el acceso a oportunidades y en la movilidad social.

Es crucial replantear este modelo hacia uno que considere la capacidad de generar ingresos -algo sobre lo que ya se ha avanzado con el SISBEN IV- y las necesidades individuales, sin estigmatizar o segregar por zonas de residencia. Un sistema más flexible y dinámico que evalúe la situación socioeconómica de los individuos y familias de manera integral.

Pensar Ciudad es repensar la política de estratificación para evitar que se perpetúe la segregación espacial y se refuerce la desigualdad social. Es imperativo adoptar un enfoque más preciso y riguroso para reconocer y responder reconozca a las realidades cambiantes de la población. Lástima que el gobierno nacional no haya dado desarrollo a esta propuesta.

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