Publicado por: Sergio Rangel
A mi recordado amigo ya fallecido médico Orlando Pinilla, preocupado por la suerte económica de Zapatoca, se le ocurrió lo que le pareció una brillante idea. Que la Cárcel de Mediana Seguridad, hoy Cárcel de Palogordo, quedara en esa su tierra natal. Ejerció su profesión en Barrancabermeja, y tal vez olvidó la idiosincrasia de los Zapatocas, sus paisajes, el delicioso clima y le pareció sitio ideal para purgar allí horribles crímenes. Le llovieron rayos y centellas de sus paisanos, quienes se creyeron presos de los presos, atacados por prófugos, los hoteles, guarida de compinches de quienes purgaban penas, violadores de niños, en fin el terror se apoderó de todos. La ciudad de Dios, ciudad levítica de otrora, se convertiría como formula a la pobreza y el desempleo en el aquelarre de demonios danzantes. Para bien, este deseo nunca se pudo cumplir afortunadamente y hoy Zapatoca se convirtió en principalísimo destino turístico del país.
Pero no dejan de surgir ideas geniales. El hoy alcalde de Zapatoca, Salvador Diaz Garzón, (no de buena fe, como el Doctor Pinilla) sino para sabotear el desarrollo urbanístico de quien lo opacó en ideas y logros, y a quien considera su enemigo, Gilberto Acevedo Acevedo, decide en el Vivero Municipal, un plan de vivienda para reinsertados de todos los pelambres, asesinos arrepentidos, secuestradores píos, piadosos dinamiteros de poblados, hoy purificados en la pila de Siloe. Nadie garantiza que estas personas se hayan regenerado.
Hacerles vivienda a ex criminales junto a gentes pacíficas, jubilados, que invirtieron sus ahorros en solariegas casas hoy atractivo turístico, hace cómplice de posibles crímenes al mismo Alcalde. Esta idea genial nos volvería a oscuras épocas en donde pistoleros asesinaron a notables personajes de esta población.
Otra idea genial de nuestro Salvador. Por petición suya el Banco Agrario no abre los lunes, y cuando es festivo el martes tampoco, queda Zapatoca aislada del mundo, ideal para dormir un guayabo rosa.











