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Sergio Rangel
Domingo 19 de mayo de 2024 - 12:30 AM

La madriguera

Columna de opinión de Sergio Rangel

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Los países desarrollados sufren el problema de los migrantes que buscan mejorar sus condiciones económicas o escapar de regímenes tiránicos. Surgen las guerras “preventivas” de los que se defienden de los migrantes. Golpizas, confinamientos y expulsiones con violación del derecho humanitario. Con el agravante que el 20 por ciento de los habitantes del planeta quedarán “desocupados” debido a los adelantos tecnológicos.

El relato de Kafka que titula “La Madriguera” es extraordinario para el momento actual del mundo de los migrantes.

En el relato, dice Kafka: “…el animal que construye la madriguera se obsesiona pensando que alguien del exterior pueda entrar en ella. Inventa entonces todo un sistema de seguridad, convirtiéndola en un laberinto que él solamente conoce. Y se coloca a la entrada para expiar los peligros exteriores. Por alguna razón, sale al exterior y se esconde para vigilar desde allá”. En conclusión, entre más obsesionados estamos en blindar nuestro yo (ya sea madriguera o casa) más nos exponemos a la invasión del otro.

El temor contra el extranjero surge por la posibilidad de ser desplazado en el trabajo, ya que cobra menos. También surge el miedo al mundo femenino. La mujer libre del yugo masculino crea una amenaza. Hoy vemos mujeres en las alcaldías, ministerios y candidatas con opción seria a la Presidencia.

No son solamente las diferencias culturales, ni el color de la piel, ni el sexo, sino el temor a perder la riqueza, lo más inquietante para el macho. El macho siempre manejó el dinero.

En América del Sur no existen dificultades para entrar en razón con el otro, el migrante venezolano, que llega por razones políticas y económicas a nuestro país. Pero inquietan el atraco y el raponazo. El desbordamiento de venezolanos fue inmenso (más de 6 millones de personas). Fue imposible controlar el orden público, se sobrepasó la capacidad policiva.

Este comentario va dirigido a las autoridades que se ocupan de ellos, para mantenerse en vigilancia. Las autoridades competentes deben conseguirles albergue, seguridad y trabajo.

En el “Libro de la hospitalidad” el autor Demon Jabes cuenta un episodio que da muchas respuestas. Dice: “…que un día se perdió por el desierto y fue muy bien acogido por un beduino que lo orientó poniéndolo a salvó. Jabes, un tiempo después, volvió a buscar al beduino para reconocerle su agradecimiento. Pero el beduino lo recibió con una amabilidad distante, como si lo viera por primera vez.

Este relato le pareció a Sartre interesante. Y advierte que los otros son nuestro “infierno”. Nuestras leyes tienden a la “negación de la diversidad”. Actuando de ese modo, continúa Sartre, “se entra en un túnel que solo tiene una salida, integrarse y convertir al diferente en uno de nosotros”. No hay más que hacer sino integrarlos al mundo de la solidaridad.

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