Publicado por: Silvia Alejandra Otero Bahamon
Ayer se publicaron las cifras de pobreza y desigualdad del año pasado. Aunque no he podido analizar con detalle los resultados, es claro que la situación de 2023 es bastante más compleja que la del año anterior. En este año hemos vivido una desaceleración económica, el desmonte del subsidio a la gasolina y un aumento de la inflación. Todas estas fuerzas galopan hacia la misma dirección: carcomen los pequeños ingresos laborales de las personas más pobres. En cambio, las políticas del gobierno diseñadas para atacar el hambre y la pobreza van a paso de tortuga.
Veamos con calma. El gobierno asegura que el nuevo programa Renta Ciudadana es mucho más potente en el objetivo de luchar contra la pobreza que los anteriores programas que este desplazó, a saber, Familias en Acción (FA) e Ingreso Solidario (IS). De hecho, hace pocos días, el presidente tuiteó que “(...) comenzó una nueva política de transferencias que no reparte pequeñas cantidades entre mucha gente, limosnas que no lograron disminuir la pobreza en Bogotá ni en Colombia, sino una renta que garantice salir de la pobreza, medio millón mensual, y se ubica en madres cabeza de hogar de niños menores de edad”. ¿Es esto cierto?
La realidad es que no. Según los últimos datos correspondientes al tercer ciclo de Renta Ciudadana, se destinó 1 billón de pesos para atender a 2 millones 200 mil familias. Como los pagos se hacen por dos meses, esto significa que por familia el monto mensual del subsidio es de 208 mil pesos. Esto está lejos de los supuestos 500 mil pesos que en la imaginación del presidente recibe cada familia. Es más: hasta ahora no he podido encontrar información exacta sobre cuántas familias están recibiendo este monto.
Ahora, en lo que sí tiene razón el presidente, es que ahora hay muchos menos beneficiarios que en el gobierno anterior. Ya no se “reparte pequeñas cantidades entre mucha gente” sino entre poca gente. El último ciclo de FA a cargo de Duque llegó a 1.9 millones de familias. Es decir que Renta Ciudadana acoge a apenas 300 mil familias más. A esto debemos añadir que en el año 2023 desapareció IS, programa pandémico de Duque que daba 200 mil pesos mensuales a 4 millones de familias. Es decir que con el nuevo gobierno, se acabó el apoyo a 3.7 millones de familias. En un ciclo promedio de FA más IS, el gobierno de Duque invertía 2.2 billones de pesos, mientras que el gobierno de Petro no llega ni al billón. En conclusión, pagan apenas un poquito más, a costa de excluir a 3.7 millones de familias.
Entonces, ¿quién es el que está repartiendo limosnas?











