Publicado por: Silvia Alejandra Otero Bahamon
Hace unos días, Vanguardia publicó un especial titulado “Bucaramanga tiene la línea monetaria más alta y, al mismo tiempo, es la segunda ciudad que más reduce su pobreza”. El especial refleja adecuadamente las buenas y las no tan buenas noticias que surgieron de la publicación de las cifras de pobreza monetaria del DANE. Después de Cali, Bucaramanga es la ciudad con más éxito en la reducción de pobreza, ya que ésta pasó de afectar al 40 % al 34 % de la población. La reducción es significativa, especialmente si se considera que Bucaramanga es la ciudad donde una persona debe ganar más para no ser considerada pobre: $547.000.
Sin embargo, Bucaramanga podría hacer mucho más. Los cambios en la pobreza de un año a otro son influenciados por tres factores: 1. La inflación; 2. El crecimiento económico; y 3. La redistribución. La inflación aumenta la pobreza, ya que eleva los precios y dificulta que las personas alcancen el umbral donde no son consideradas pobres. Si solo hubiera intervenido este factor, la pobreza en Bucaramanga habría crecido un 6 %, similar al resto del país.
Afortunadamente, el segundo factor, es decir, el crecimiento económico, tuvo un impacto positivo. La ciudad tuvo un crecimiento en 2022 y las personas más desfavorecidas consiguieron mejores empleos y salarios más altos. En este aspecto, Bucaramanga destacó, pues si solo se hubiera dado este factor, la pobreza habría disminuido un 11,5 %. Fue la ciudad donde el crecimiento económico tuvo el mayor efecto en la reducción de la pobreza.
Donde Bucaramanga no sobresalió fue en el papel de la tercera fuerza: la redistribución. Bucaramanga podría implementar una política social más efectiva, complementando los subsidios del gobierno nacional con aportes propios y dirigiéndolos a las personas más necesitadas. Ciudades como Medellín o Bogotá ya cuentan con este tipo de políticas sociales. Según investigaciones que hemos publicado desde la Universidad del Rosario, el impacto de los subsidios en Bucaramanga es mínimo. Además, durante el 2021, año marcado por la COVID-19, los ingresos del 10 % de las personas más pobres se desplomaron sin ser compensados por transferencias de ningún tipo.
Me gustaría que los candidatos a la alcaldía tomaran en serio esta información y propusieran soluciones al respecto. Bucaramanga merece una mejor política social.











