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Virgilio Galvis Ramírez
Viernes 12 de febrero de 2016 - 12:01 AM

2016, año de la misericordia

Publicado por: Virgilio Galvis Ramírez

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La misericordia es la inclinación humana a sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente en el perdón y la reconciliación.

El papa Francisco a dedicado el año 2016 a la misericordia y congruente con su estilo de vida, está invitando al mundo a reflexionar sobre el quehacer individual y nos llama a actuar con obras de misericordia. Su vida es un ejemplo de humildad, generosidad y apertura para cualquier ser humano con color, genero, credo distinto, que desee acogerse al llamado superior dejando de lado los fanatismos religiosos y priorizar la caridad con el necesitado y el perdón con quien nos hemos ofendido.

Nada mejor para resumir los retos espirituales que este año nos pide el sucesor de Pedro, que leer el libro bestseller de la novelista inglesa Taylor Caldwell “Medico de Cuerpos y Almas”, dedicado a San Lucano, único apóstol no judío (griego) que visitó Jerusalén un año después de la crucifixión y que nunca, como San Pablo, conoció a Cristo pero sus elocuentes escritos sobre Cristo fueron transmitidos por María y los discípulos con su maestro Saulo de Tarso (San Pablo).

Lukas fue al imperio babilónico y en Alejandría, cuna de la ciencia médica, se doctoró. A su regreso, de paso por Roma hacia tierra santa, se convierte al cristianismo y de paso se dedica con devoción médica a sanar con gratuidad a los enfermos, humillados por el yugo del poderoso imperio romano.

Lukas, autor del tercer evangelio llamado “De la Misericordia de Dios”, predica las enseñanzas de Jesucristo en forma de parábolas (cuentos sencillos) como: el hijo pródigo, la oveja perdida, el buen samaritano, el grano de mostaza, el perdón a Zaqueo, entre otras, que describen el mensaje esencial de la buena nueva: el amor, el perdón, la justicia y la misericordia.

En esta novela los valores sublimes de un hombre entran en colisión con la crueldad de una sociedad sin valores como la que vivimos y en la que la dispersión de grupos étnicos o religiosos repartidos hoy por todo el mundo luchan y se matan fratricidamente, buscando obligar a congéneres a profesar sus creencias; intimidando a los hombres y castrando el libre albedrio para desarrollar la propia espiritualidad.

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