El primer plan de desarrollo fue el del gobierno de Alberto Lleras Camargo, llamado Plan Decenal. De entonces a hoy todos los gobiernos nacionales, excepción hecha del de Guillermo León Valencia (1962 – 1966), han elaborado sus planes de desarrollo.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Hoy Lauchin Currie, economista canadiense que llegó a Colombia en 1948 encabezando la primera misión del Banco Mundial y se quedó entre nosotros –hasta su muerte- para huir al macartismo en E.U., está casi olvidado. Fue él quien propuso crear el Departamento de Planeación Nacional y quien lo organizó. Fue, además, el inspirador de las UPACS, del cambio en la cultura del ahorro y del nacimiento de las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, entre otras ideas suyas que se volvieron realidad. Propuso, además, que cada gobierno debía redactar, al comienzo de su mandato, un plan de desarrollo. Hoy ello es un mandato de la Constitución.
El primer plan de desarrollo fue el del gobierno de Alberto Lleras Camargo, llamado Plan Decenal. De entonces a hoy todos los gobiernos nacionales, excepción hecha del de Guillermo León Valencia (1962 – 1966), han elaborado sus planes de desarrollo.
Si se revisa el contenido se les encuentra como virtud el que acostumbraron al país a discutir sobre su futuro no inmediato. Pero también será visible que todos han naufragado acorralados por las realidades políticas y económicas del país y ninguno se ha podido cumplir plenamente por haber sido un conjunto de intenciones no muy a tono con la realidad de cada momento histórico, habiendo saltado en añicos ante las limitaciones presupuestales, las presiones políticas y por contener propósitos alejados de los planes efectivos de cada gobierno.
Los planes de desarrollo no han estado a tono con una realidad de a puño: Colombia tiene un crecimiento modesto y gran desigualdad en la distribución de la riqueza.
En más ocasiones de las que fueran de desear, la presión de los hechos ha empujado al cuarto de los trastos inservibles a muchos de ellos, como pasó en el gobierno Betancur, cuando se tuvo que abandonar su eje central por la agudización del problema fiscal.
¿Los planes de desarrollo han imprimido más velocidad al crecimiento económico, han impulsado el desarrollo social? No, han colapsado ante las coyunturas económicas, fiscales, políticas y sociales que ha debido enfrentar cada gobierno.
Desafortunadamente los planes de desarrollo se han centrado en el crecimiento económico, olvidando que este es solo una parte del desarrollo de las sociedades y que hay otras dimensiones fundamentales para que la sociedad avance como la democracia política, los derechos humanos, la salud, la educación, el medio ambiente, el acceso igualitario a las oportunidades.
Por eso la colectividad es escéptica ante los planes de desarrollo de los gobiernos. Y tal estado de ánimo es el que debe enfrentar el de la administración Santos Calderón, que dentro de poco será dado a conocer.












