Publicado por: Redaccion Editorial
Llegamos hoy al final del período de campañas proselitistas de candidatos que buscaron llegar los ciudadanos con sus mensajes políticos y argumentación ideológica y programática para optar por asientos en las asambleas departamentales, los concejos, las alcaldías y las gobernaciones, en las que, lamentablemente, se vio menos el debate público sano, limpio y respetuoso con el elector, y más el tono pendenciero, las verdades a medias, las calumnias, el populismo, el oportunismo, en fin, ese catálogo de vicios en los que ha caído desde hace tiempo el ejercicio de la política.
Y arribamos al día definitivo con un país en el que, a la presión típica de estas horas de definiciones, le sumamos hace un par de días, la inestabilidad que aportó el gobierno nacional, por un error garrafal del delegado en la mesa de diálogo con las disidencias de las Farc, Camilo González, al permitir por unas horas que ese grupo armado ilegal se anunciara como parte de las comisiones oficiales en el desarrollo de las elecciones en sectores del Cauca, un hecho tan insólito como ofensivo y peligroso, que luego de causar indignación y desconcierto nacional fue desmentido por el presidente Petro, pero que, una vez más, mostró la descoordinación y el caos en el manejo de la información por parte del Gobierno.
Hoy, la responsabilidad deja de ser de los candidatos, para quedar todo en manos de los electores, que debieron haber aprovechado los meses pasados para ver el comportamiento de los aspirantes y oír sus programas y propuestas. Esperamos que en esta ocasión, el esfuerzo que hicimos en Vanguardia y en general todos los medios de comunicación, haya permitido que el voto bien informado crezca, que la conciencia de los electores se fortalezca y que hoy las personas lleguen a las urnas con la idea de darle a la ciudad y el departamento las mejores opciones y llevar a los puestos de poder a las personas más competentes.
No pasa ni Bucaramanga, ni Santander por uno de sus mejores momentos. En realidad, hace años que la capital y el departamento afrontan las consecuencias que deja el paso de gobernantes que terminan o bajo el escarnio de sus acciones escandalosas, o en medio del silencio y el olvido por su intrascendencia. Esperemos que gracias al voto responsable de los ciudadanos, al fin del día de hoy tengamos elegidos un gobernador, unos alcaldes, unos diputados y unos concejales comprometidos y capaces de devolvernos en los próximos cuatro años al camino de la equidad, la justicia y el progreso que los santandereanos necesitamos y merecemos.














