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Editorial
Martes 28 de mayo de 2024 - 01:00 AM

La sinfonía de obras inconclusas

La irresponsabilidad de las pasadas administraciones afecta a las comunidades directamente involucradas y ocasiona el despilfarro de los recursos públicos. La nueva administración tiene ante sí el reto de retomar y finalizar las obras pendientes.

¡Qué obra tan demorada!
¡Qué obra tan demorada!

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Publicado por: Editorial

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La indignación de los ciudadanos de Bucaramanga ha alcanzado un punto crítico, pues durante años distintas comunidades han esperado en vano la finalización de obras y la implementación de programas esenciales ofrecidos por sucesivas administraciones municipales, en lo que termina por convertirse en simples promesas de campaña que poco o nada tienen que ver con la acción gubernamental, cada vez más contaminada por los intereses partidistas o personales de los funcionarios o por la corrupción que nos agobia.

Estas promesas incumplidas alejan aún más a los ciudadanos de los asuntos públicos, lo cual no solo ahonda las brechas que ya son protuberantes en nuestra democracia, sino que dejan el camino abierto y desolado para que por allí se paseen los corruptos en medio de la total impunidad. Vanguardia hace pocos días denunció 120 obras que quedaron sin concluir de la administración pasada, como el polideportivo del barrio La Salle, que fue demolido y quedó con las obras detenidas, a pesar de haberse destinado 2.500 millones de pesos para la construcción. Esta obra, esencial para los residentes de ese sector, ha quedado en el limbo, afectando a niños, jóvenes y adultos.

La falta de compromiso y la incompetencia administrativa se reflejan en los numerosos proyectos inconclusos que quedan en la ciudad. Desde calles en mal estado hasta escuelas sin terminar, o casos como el del colegio Tecnológico, en donde se hizo la demolición de instalaciones de la mayor importancia, como el taller de electricidad y el teatro, sin que hubiera planes claros de reconstrucción.

La irresponsabilidad de las pasadas administraciones afecta a las comunidades directamente involucradas y ocasiona el despilfarro de los recursos públicos.

Las finanzas municipales se ven severamente perjudicadas por obras que nunca se completan, enterrando millones de pesos en proyectos truncos y creando más condiciones en favor de la corrupción, pues cada proyecto inconcluso no es sino el resultado del mal manejo y la falta de transparencia en la gestión de los recursos.

La nueva administración municipal tiene ante sí el reto de retomar y finalizar las obras pendientes. El nuevo alcalde y su equipo deben asegurar que cada peso del erario se utilice con eficiencia y transparencia, pues no puede permitirse que, al finalizar su mandato, quede una nueva estela de incumplimiento similar a la de sus predecesores.

Se deben establecer mecanismos de supervisión rigurosos y participativos. La comunidad debe tener voz y voto en la fiscalización de los proyectos, asegurando que se cumplan los plazos y que la calidad de las obras sea óptima. La administración debe ser propositiva en la resolución de estos problemas.

En fin, los ciudadanos requieren que se prioricen sus necesidades más sentidas, que se culminen las obras y que se actúe con responsabilidad y transparencia, pues solo con acciones concretas y eficaces se puede restaurar la confianza de la ciudadanía, por eso es hora de que los nuevos dirigentes demuestren que están dispuestos a cumplir con sus compromisos y a trabajar con honestidad y dedicación por Bucaramanga y su gente.

Publicado por: Editorial

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