Publicado por: Editorial
Los Reconocimientos a la Vanguardia que promueve este periódico expresan la gratitud que una sociedad puede sentir por quienes, con sus manos, su inteligencia y su desvelo, han construido las bases sobre las que Santander se levanta como una de las regiones más pujantes de Colombia. Estos premios responden al imperativo moral de visibilizar esa legión de hombres y mujeres que, lejos de las vanidades o las estadísticas frías, tejen día a día el verdadero progreso. Por eso hemos asumido con entusiasmo la tarea de exaltarlos.
Esforzados, perseverantes y meritorios, son algunos de los valores que encierran las historias de quienes madrugan para abrir su comercio, quienes innovan contra corriente y la de quienes industrializan sin más capital que su fe. Santander no llegó a ser la cuarta economía del país por casualidad ni por dádivas del Estado, sino porque generaciones de empresarios, desde el grande hasta el micro, entendieron que el riesgo se supera con trabajo y que la adversidad se doblega con constancia.
Las desafiantes condiciones económicas actuales han sido capitalizadas por nuestros líderes regionales para lanzar sus empresas hacia un nuevo ciclo de crecimiento que beneficia a todo el departamento y esa es otra de las razones para reconocerlos, como un acto de prospectiva y una manera de abonar las semillas del futuro.
Y aquí entran todos nuestros lectores, porque la legitimidad de un reconocimiento no reside solo en la mirada de un jurado experto, sino también en la voz del colectivo y, por eso, hasta el próximo 24 de abril, los canales digitales de Vanguardia estarán abiertos para que usted, desde su teléfono o su computador, deposite su voto y deje conocer su preferencia.
Ese modelo de participación gremial y ciudadana inyecta un valor extra que es la indicación de miles de voluntades que hacen que el premio ya no sea solo un trofeo, sino que se convierta en un reconocimiento general. Es la gente respaldando a los suyos y expresándoles así su admiración y su agradecimiento.
Por eso, el acto del 27 de mayo en el Teatro Santander, más que una ceremonia, será una ratificación de principios, pues veremos en el escenario a quienes han luchado largamente por esta tierra; escucharemos sus nombres pronunciados con respeto y entenderemos, una vez más, que el desarrollo no es un concepto abstracto, sino rostros, identidades, empresas que generan empleo y oportunidades de vida a miles de santandereanos.
A nuestros lectores les sugerimos que aprovechen esta oportunidad de exaltar a quienes lo merecen y nos ayuden a cimentar con toda la solidez necesaria, las bases sobre las que las nuevas generaciones de emprendedores puedan continuar la obra invaluable de quienes hasta hoy han dedicado su vida a hacer de la nuestra una región por la que se pude y se debe sentir orgullo. Además, su preferencia puede ser el empujón que consagre a un empresario que nunca pidió nada, pero que todo lo ha dado.
En esta especie de democracia del mérito, cada clic es una ratificación de valores, y si algo necesita Santander para sostener su cuarto lugar como economía en el país y aspirar a más, es precisamente que la ciudadanía rinda tributo de confianza y aprecio a sus empresarios, los mismos que, con o sin reconocimiento, seguirán trabajando por nuestro departamento.












