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Editorial
Viernes 21 de agosto de 2026 - 01:00 AM

La riqueza que nunca reclamamos

Publicado por: Editorial

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La propuesta de recuperar los íconos arquitectónicos de Bucaramanga, que varias veces se ha hecho, debe entenderse como una idea que apunta hacia la necesidad de hacer inversiones rentables en la ciudad, como se hizo en el caso del Teatro Santander, un edificio construido hace cerca de un siglo que, tras años de abandono, se restauró integralmente, con lo que recuperó su lugar en el centro de la ciudad como eje de la cultura regional. El caso opuesto es la Plaza San Mateo, un bien de interés cultural e histórico innegable que, por décadas, ha sido objeto, al mismo tiempo, de promeserismo y abandono.

Otros ejemplos recientes de cuidado y recuperación de edificaciones de valor histórico, turístico y arquitectónico son la Casa Streithorst, en el parque de Los Niños, y la casa donde nació Luis Carlos Galán, en la calle 36.

Lo cierto es que Bucaramanga posee, a lo largo y ancho de la meseta, un patrimonio arquitectónico de gran importancia, como la Capilla de los Dolores, declarada monumento nacional desde 1954, y la iglesia de San Laureano, que data de 1779, los dos templos en el marco del parque García Rovira, otro elemento emblemático de la ciudad.

La Universidad Industrial de Santander, por su parte, además de contener edificaciones antiguas de gran belleza, es un ejemplo de cómo la arquitectura moderna y contemporánea también construye patrimonio, con edificios como el de Ciencias Humanas, galardonado a nivel internacional, o el Complejo Científico, que posicionan a la ciudad en el mapa de la arquitectura de vanguardia. La UIS demuestra así que el valor de las edificaciones no reside únicamente en su antigüedad o en su belleza estética, sino en el testimonio que contienen sobre el crecimiento y las transformaciones de la ciudad.

Lo que proponemos es que miremos a Bucaramanga con nuevos ojos y, para ello, se debe convocar a la administración municipal, pero también a los gremios, especialmente a las asociaciones de ingeniería y arquitectura, para que ejerzan un papel activo y científico en la elaboración de un censo detallado de todas las edificaciones valiosas, que evalúe su estado y determine un orden de prioridades para su restauración. Esta tarea significaría, además, evitar más pérdidas irreparables de material y de historia para la ciudad, y un costo mayor en las futuras intervenciones.

La recuperación de estos espacios es, entonces, una inversión estratégica que va más allá de la conservación de fachadas, pues es una forma de recuperar los valores ciudadanos, comenzando por el cuidado de nuestro entorno. Asimismo, es el camino más efectivo para potenciar el atractivo turístico de la ciudad, pues una Bucaramanga que cuida y exhibe su patrimonio se convierte en un destino con una identidad sólida y una oferta cultural de primer nivel, atractiva para visitantes nacionales y extranjeros.

La experiencia de otras ciudades colombianas y latinoamericanas ha demostrado que la valoración del patrimonio arquitectónico genera un efecto multiplicador en la economía local. Cartagena, Popayán o Villa de Leyva son ejemplos claros de cómo la conservación de su legado construido se ha convertido en un permanente motor de desarrollo sostenible. Bucaramanga cuenta con el potencial para seguir ese camino, pero requiere de un esfuerzo coordinado entre el sector público, el privado y la academia, que no solo financie las intervenciones, sino que también desarrolle normativas claras para proteger sus edificaciones emblemáticas de la especulación y el deterioro progresivo.

Finalmente, debemos recordar que el patrimonio arquitectónico es un bien común y su conservación es responsabilidad de todos los ciudadanos. Las campañas de sensibilización, la educación en historia local y la participación comunitaria en la vigilancia de estos bienes son herramientas tan importantes como las inversiones millonarias en su restauración. De esta manera, podremos garantizar que las futuras generaciones de bumangueses hereden una ciudad que no haya olvidado su pasado, sino que lo integre con orgullo a su idea de futuro.

Publicado por: Editorial

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