sábado 15 de junio de 2019 - 12:00 AM

El cierre de las plantas de Coltabaco

El anuncio de que Philip Morris no comprará más hoja de tabaco lesiona gravemente a miles de familias campesinas santandereanas que se dedican a la producción de tabaco.

Se anunció que la Compañía Colombiana de Tabaco (Coltabaco), empresa que desde hace varios años es propiedad de la estadounidense Philip Morris, cerrará las plantas en que produce cigarrillos en el país y, en adelante, importará y venderá aquellas mercancías que antes elaboraba. Ello impactó, porque se trata de la sexta empresa multinacional que en un espacio corto de tiempo ha avisado que cesa la fabricación de sus mercancías en Colombia.

Tal aviso, además, sacude las fibras de los santandereanos, porque a lo largo del último siglo nuestra región ha tenido mucho que ver con Coltabaco, compañía que tuvo durante numerosas décadas un alto volumen de negocios en tierra santandereana, comprando materia prima para lo que elaboraba, produciendo y vendiendo en la región los cigarrillos que fabricaba, siendo el más emblemático de ellos el Pielroja. Muchos coterráneos laboraron en Coltabaco, empresa que fue durante bastantes años el principal comprador de hoja de tabaco a quienes se dedicaban a cultivar tal producto del agro.

Coltabaco reavivó el debate sobre el alto volumen de contrabando de cigarrillos que hay en el país, los altos y varios impuestos que gravan la producción de bienes, el hecho de que producir en Colombia es menos rentable que hacerlo en naciones vecinas, las miopes políticas públicas que tenemos frente a la industria y la pérdida de empleos decentes que ello implica, entre otros aspectos.

El tabaco es parte de la vida y la historia de Santander desde hace varios siglos. Recordemos que el alto impuesto que se le impuso a dicho producto fue una de las causas eficientes de la Insurrección Comunera. De allá a hoy la tierra santandereana ha sido productora de tabaco.

El anuncio de que Philip Morris no comprará más hoja de tabaco lesiona gravemente a miles de familias campesinas santandereanas que se dedican a la producción de tabaco, en especial en las provincias Comunera, de Guanentá y García Rovira.

¿Qué pasará con tales familias de labriegos? ¿Qué decisiones y políticas van a implementar el Gobierno Central y el departamental para hacer frente a la crisis que tal determinación implica para miles de campesinos santandereanos?

Preocupa el silencio estatal al respecto, pues el campo recibe otro golpe y nuestros labriegos cada día están más condenados al abandono.

editorial
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