domingo 12 de julio de 2020 - 12:00 AM

Respuestas urgentes frente a Ferticol

Esta empresa fue creada en 1966, como un piloto de Ecopetrol, para producir, distribuir y comercializar productos petroquímicos y abonos químicos.
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Esta semana, este medio publicó una preocupante información sobre lo que ha ocurrido con la venta de los lotes que pertenecían a la Empresa de Fertilizantes de Colombia, Ferticol, en Barrancabermeja. Esta empresa fue creada en 1966, como un piloto de Ecopetrol, para producir, distribuir y comercializar productos petroquímicos y abonos químicos.

Años después fue entregada a la Gobernación de Santander, en lo que fue para muchos la firma del acta de defunción de la compañía, por la que ha significado la desidia en su administración.

Buscando sacar a Ferticol de la crisis, en el 2012, la junta directiva de la empresa, encabezada por el gobernador de entonces, Richard Aguilar, aprobó la enajenación de inmuebles de la compañía como mecanismo de salvamento financiero. No obstante se conoció que ocho años después de este proceso de venta, Ferticol no solo no logró solucionar su problemática financiera ni evitar su liquidación, si no que no hay claridad frente a lo que pasó con los dineros que debieron pagarse por estos lotes.

Ferticol puso a la venta cinco de seis predios de su propiedad, con los cuales esperaba obtener $69.146 millones, con lo que se pagaría el pasivo laboral y se invertiría en la modernización de la empresa. Sin embargo, solo se obtuvieron ingresos cercanos a los $42 mil millones y hay un saldo pendiente de $26 mil millones.

El problema se presentó con los lotes dos y tres, de 109 y 65 hectáreas, que fueron vendidos a Fabián Rolando Méndez (esposo de la diputada Marggy Carolina Rangel), quien incumplió de forma reiterada con el pago de los inmuebles. Además, en su momento se denunció que esta persona no demostró capacidad financiera para respaldar la compra de los lotes por cerca de $48 mil millones. Varias voces se alzaron entonces para denunciar cómo se entregaba semejante monto de deuda a una persona natural sin ningún respaldo financiero.

Méndez Cáceres no es desconocido en el mundo político. Además de su cercanía con Luis Alberto Gil, quien lo designó gerente de la EPS Solsalud, fue asesor de su esposa, Doris Gil y es recordado por estar involucrado en dos accidentes de transito, en los que conducía bajo efectos del alcohol. El primero en el año 2000, en el que falleció un ciclista y luego, 10 años después, cuando arrolló a tres niñas y una mujer. Méndez fue director del Inderbú durante la administración de Fernando Vargas.

No pagar los lotes no fue impedimiento para que Méndez explotara comercialmente los inmuebles y los pusiera de prenda de garantía para obtener créditos en el Idesán, dentro de lo que se ha conocido como el “carrusel de créditos de esta entidad”. Aunque no pagó, si pudo desarrollar millonarios proyectos comerciales con los inmuebles.

A este hecho le siguieron un sinúmero de decisiones administrativas, que llevaron a que lejos de salvar a Ferticol, la empresa se hundiera y ahora espere su liquidación.

Es inconcebible lo que han hecho con Ferticol. Pero más inconcebible es que a pesar del evidente uso abusivo de los recursos y las responsabilidades administrativas, no existan hoy sanciones, ni siquiera claridad, sobre lo que pasó con los recursos que debieron destinarse a cancelar el pasivo laboral y a evitar precisamente el cierre de esta empresa santandereana.

editorial
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