El periodista investigativo Alberto Donadío habló con Vanguardia Liberal sobre el libro ‘Nobelbrecht’, la polémica trama de corrupción del gigante brasileño y el Gobierno Santos.

Publicado por: JUAN CARLOS CHIO
Con su último libro Nobelbrecht, Alberto Donadío revela y cuenta numerosos detalles del más grande escándalo de corrupción de los últimos años: el del gigante brasileño Odebrecht y los más de US$700 millones en sobornos que pagó en 10 países del continente.
Mientras en otros países como Perú y Panamá los hilos de la constructora brasileña han llegado a los jefes de Estado, en Colombia el Presidente Juan Manuel Santos ha salido por ahora indemne y no ha sido acusado.
A pesar de esto, en su libro Donadío deja entrever que el Gobierno de Santos no fue tan “impoluto” como quiere hacer creer y asegura, por ejemplo, que su reelección fue ilegítima porque se financió de dineros aportados por Odebrecht.
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Preguntas y respuestas
Vanguardia Liberal: El título, Nobelbrecht, llama mucho la atención. ¿Por qué escogió ese título?
Alberto Donadío: “El título es estupendo y sensacional, y lo digo porque no se me ocurrió a mí, se le ocurrió a un amigo. Yo venía trabajando otro título, el de Nobelvenal, pero él me dijo que ese título sólo lo entendían los abogados (venal es eso que se deja comprar y sobornar) porque es un término muy jurídico. A él se le ocurrió Nobelbrecht y me dijo además que usara el logo (tipo de letra y colores)”.
VL: El presidente Santos ha dicho que no tiene ni familiares, ni altos funcionarios de su gobierno investigados por sobornos. ¿Para usted Santos es tan impoluto como dice ser?
A.D.: El propósito del libro es precisamente resolver esos interrogantes porque desde que se destapó el escándalo de Odebrecht en diciembre de 2016, se supo que la compañía pagó sobornos por US$700 millones en 10 países, y en todos ellos, menos Colombia y Argentina, el patrón fue el mismo, los dineros llegaron a los jefes de Estado. Es el caso de Perú donde cayó el presidente Kuczynski y están acusados de recibir coimas Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala. En Panamá, Martinelli es señalado de recibir US$59 millones y en Ecuador fue destituido el vicepresidente Glas.

En Colombia sí hubo sobornos, de eso no hay ninguna duda, pero no está acusado el presidente, ni el gabinete, lo que hubo fue un tipo de soborno atípico que de todas maneras crea una responsabilidad para el Gobierno, porque los dineros no llegaron a la oposición, sino a los dos senadores más votados de su partido, Musa Besaile y Bernardo Elías, quienes fueron fundamentales en su reelección.
Además hay una persona clave para para el presidente, Roberto Prieto, que fue su gerente de campaña, amigo personal de él y de la Primera Dama, y quien es acusado por la Fiscalía de recibir sobornos, mientras que su familia, según el Procurador Carrillo, recibió contratos a través de Marketmedia por $84 mil millones (de entidades del Estado).
VL: Usted menciona en el libro que mientras el proceso del viceministro García Morales (del Gobierno Uribe) avanzó de forma ágil, el de Roberto Prieto (amigo de Santos) tardó en arrancar. ¿Por qué se dio esto?
A.D.: El primer soborno que confesó la compañía ocurrió al final del Gobierno Uribe, cuando le dan a García Morales US$6,5 millones. Él confesó y está condenado junto a sus testaferros. Ese fue un soborno típico porque Odebrecht le pagó directamente al funcionario encargado de armar la licitación (de la Ruta del Sol II, que quedó en manos de Odebrecht). Allí se configuró el delito de cohecho directo.
Lo que viene después, en 2010, ya con el Gobierno Santos, fue todo clandestino e indirecto. Luis Fernando Andrade, quien era el que tenía las mismas funciones de García Morales (fue director de la ANI) no recibió sobornos y le han montado un montón de acusaciones que no creo que vayan a llegar a ninguna parte, pero sobornos sí se pagaron, la compañía sí se benefició y los dineros llegaron a personajes clave del partido de gobierno.
De allí que la responsabilidad gubernamental es clara, solo que es una modalidad más insidiosa, porque no permite determinar al rompe la responsabilidad del Presidente.
VL: Teniendo en cuenta esto, ¿para usted la reelección de Santos es ilegítima?
A.D.: Yo creo que sí. Todo el país sabe que el Ñoño Elías y Musa Besaile, que eran unos completos desconocidos cuando eran representantes, se crecieron con la mermelada que obtienen en este Gobierno, tenían acceso directo al Presidente de la República y terminan siendo los más votados del partido (La U).
Ellos fueron fundamentales en la reelección de Santos, quien perdió la primera vuelta por 450 mil votos. Tres semanas después, el Presidente Santos gana con una diferencia de 900 mil votos. Si uno analiza los datos de la Registraduría, se puede ver que en los municipios dominados por esos senadores, Santos obtuvo hasta el 80% de los votos, mientras Zuluaga no lograba sino el 10% o el 20%.
Además, en la sentencia de la Corte Suprema en la que fue condenado el Ñoño Elías dice claramante que plata de Odebrecht fue empleada en la reelección. No toda, pero sí una parte. Entonces sí fue una reelección ilegítima porque fue financiada con sobornos.
No podemos considerar que ellos (Elías y Besaile) son los dos malos de la película, cuyo poder surgió quién sabe de dónde.
VL: Es que pareciera que quieren dar a entender que el Ñoño Elías, Musa Besaile, Roberto Prieto, entre otros, actuaron por su cuenta, recibieron los sobornos, y que ni Santos, ni su gabinete sabían lo que pasaba.
A.D.: Y eso no es aceptable, es obvio que estos dos senadores de Córdoba surgieron con el apoyo del Gobierno. Y por eso digo que a la Fiscalía, que ha abierto muchas líneas de investigación, le ha faltado una cosa: ir a Córdoba a ver si se compraron votos en esa reelección. Una persona que estuvo allá vio que en los puestos de votación se bajaba gente muy pobre de camionetas de $400 millones a votar y luego los devolvían a sus fincas. Nada raro sería que no solo les dieran el transporte, sino una bonificación por ir a votar.
VL: Hablando de la Fiscalía, Néstor Humberto Martínez ha sido cuestionado por su cercanía con Luis Carlos Sarmiento Angulo, cabeza principal de Corficolombiana, uno de los socios de Odebrecht. ¿Cómo califica el papel del Fiscal en el caso Odebrecht?
A.D.: Cuando a Néstor Humberto Martínez lo pusieron en la terna, muchos dijimos que no era un buen candidato porque es un magnífico abogado, pero ha adquirido compromisos a lo largo de su vida como abogado del Grupo Aval.
Ha sido una revelación que él haya destapado muchas de estas ollas de Odebrecht, aparte de otras obras de corrupción.
Pero hay un punto que nadie ha podido explicar. Si bien la Fiscalía acusó al expresidente de Corficolombiana, José Elías Melo, que ha sido amigo de mucho tiempo del Fiscal, esa empresa (socia de Odebrecht en el consorcio Consol que se quedó con la Ruta del Sol II) siempre ha dicho, nosotros no sabíamos que nuestro socio pagaba sobornos, no sabíamos nada de eso. Cabe preguntarse si Odebrecht pagó la totalidad de los sobornos y no les pidió (a sus socios) un reembolso de ese gasto o si alguien de Corficolombiana sabía, porque la junta de esa empresa dice que ellos esperan que Jose Elías Melo pueda probar su inocencia, pero no lo defienden.

VL: Hay un personaje medio oscuro al que usted hace referencia en el libro. ¿Quién es Eduardo Zambrano Caicedo?
A.D.: Pues cuando yo vi en la prensa que se comenzaba a nombrar a Eduardo Zambrano Caicedo, me impresionó muchísimo porque hace 36 años con la Unidad Investigativa de El Tiempo demostramos como este señor, que era vicepresidente ejecutivo del Banco del Estado, se robó el banco y lo saqueó.
Ver que este señor se había reencauchado y que no solo era tramitador y pagador de los sobornos internos de Odebrecht, sino que además el Gobierno le había dado contratos a una firma de él de $11 mil millones, de $23 mil millones, de $800 millones, es asombroso, porque ni siquiera entraron a Google para poner Eduardo Zambrano Caicedo y conocer sus antecedentes como delincuente de cuello blanco. Incluso fue lavador del Cartel de Medellín. ¿Cómo es posible que lo premien de esa manera? Ahora, este reconocido delincuente y el Presidente Santos tienen un amigo en común, que es Roberto Prieto.
VL: Pasó con Ernesto Samper con el Proceso 8.000 y ahora con Santos. La defensa siempre fue: sucedió a mis espaldas, yo no sabía. ¿Qué está pasando en Colombia?
A.D.: Es cierto, pasó con Samper y ahora con Santos, donde entraron dineros ilegales a sus campañas. En el caso de Santos, porque la Ley no permite aportes de personas jurídicas. Pareciera que los candidatos les dijeran a los financieros, consigan la plata de donde sea, pero a mí no me cuente. Para que mañana, sí se sabe algo raro, decir que no sé nada y poder evadir mi responsabilidad.
VL: Santos dice que Odebrecht es un caso aislado, la oveja negra de la contratación.
A.D.: Es cierto, el Presidente Santos defiende a los otros contratistas y Marcelo Odebrecht básicamente dice que todas las contrataciones públicas grandes están ‘aceitadas’. Para mí, el caso de Odebrecht no es un caso único.
VL: Marcelo Odebrecht dice que ellos son sólo el 5% de la corrupción en contratación. Creería uno que la Fiscalía está en mora de decir qué está pasando con ese otro 95%.
A.D.: Sí, y en eso sí ha fallado la Fiscalía. Si pasó eso y ellos no se enteraron, ellos deberían ahora mirar esos otros contratos grandes y ver qué pasó y eso no lo han hecho.
VL: Indirectamente, con el título, usted hace referencia al Premio Nóbel de Santos. ¿Se merecía el Presidente el Nóbel de Paz?
A.D.: En mi opinión no, porque no se tiene en cuenta toda la trayectoria de Santos, pero hay que ponerse en los zapatos de los señores de Noruega que adjudican el premio, que siempre buscan a alguien del Tercer Mundo, y sin ver la trayectoria de Santos, se lo dan por el proceso con la guerrilla más antigua del mundo.
VL: ¿Qué opinión le merece el Proceso de Paz con la guerrilla de las Farc?
A.D.: Yo creo que con el proceso ha pasado algo que la gente no ha querido verlo con cabeza fría por la enemistad y la disputa entre Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos. Ellos políticamente son los mismo, su derechismo político es el mismo. Los enemigos de Santos lo han hecho ver como un izquierdista y al final la liquidación de las Farc fue producto de unos golpes que dio Álvaro Uribe que debilitaron a la guerrilla y que llevaron a que Santos pudiera casi que obligarlos a sentarse a negociar. El Proceso de Paz era algo que el país necesitaba desde hace mucho tiempo. Los secuestros han disminuido, las tomas de pueblos. Que a Colombia le convino ese Proceso de Paz es innegable.
VL: ¿Cree usted que el Presidente Santos entregó un mejor o un peor país del que recibió de Álvaro Uribe Vélez?
A.D.: Le contesto desde el punto de vista de la corrupción. La corrupción a nivel nacional, regional y local tomó más vuelo en este Gobierno. Todos los días vemos lo que hemos visto lo que ha pasado con los PAE. Este Gobierno aumentó los impuestos con el IVA y esto no se tradujo en mayor bienestar con la población, sino en mayor corrupción. Ha sido un gobierno más corrompido, sin que sus cabezas visibles hayan sido acusados directamente de ser corruptos.

VL: ¿Cómo le ha parecido la gestión del Alcalde Rodolfo Hernández en Bucaramanga?
A.D.: Creo que le ha ido bien en demostrar que se puede gobernar sin robar, pero le ha faltado el siguiente paso. Después de sanear las cuentas, hay que invertir de forma adecuada los recursos. Si no pasa nada, su gestión va a servir para que su sucesor, si no comparte esta visión de gestión de los recursos públicos, encuentre unas arcas llenas para robar y volver a endeudar al municipio.
VL: Y está lo de Vitalogic.
A.D.: Ese ha sido un error absurdo. Su hijo, más que un delito, lo que tuvo fue una torpeza por pactar algo en lo que no se podía comprometer por los montos del contrato.















