El ministro de Defensa, Iván Vélásquez, anunció la retoma de acciones militares contra el Eln, luego de declararse oficialmente el fin del cese al fuego. Casi en paralelo, el país conocía que una facción del Eln convocó a un paro armado indefinido en el Chocó, que comenzó a la medianoche del domingo.

El Ejército de Liberación Nacional, Eln, y el Gobierno Nacional negociaban la paz hace tres días. Hoy están en guerra. Aunque nunca se detuvo. La confrontación se libra en todos los campos de batalla posibles.
Como era de esperarse, cada bando comenzó a lanzar anuncios que demuestran el pulso de los actores en contienda.
Bien sea para evitar la desmoralización de sus ejércitos o para anunciar que la guerra está más viva que nunca.
Los cantos de guerra se escucharon muy temprano, este lunes.
Desde la institucionalidad, el ministro de Defensa, Iván Vélásquez, anunció la retoma de las acciones militares contra el Eln, luego de declararse oficialmente el fin del cese al fuego.
“Igualmente, no hay cese, no se prorrogó, que es lo que determina la suspensión de operaciones militares ofensivas”, dijo el ministro Velásquez.
Aclaró que, esas fuerzas “están en toda su capacidad, Fuerzas Militares y Policía Nacional, de desarrollar también, respecto de esta organización”.
Casi en paralelo, el país conocía que una de las facciones del Eln convocó a un paro armado indefinido en el Chocó, el cual comenzó a la medianoche del domingo.
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En comunicado a la opinión, el Frente de Guerra Occidental, Ómar Gómez, justificó el paro armado como respuesta a una ofensiva del Clan del Golfo, la mayor organización del narcotráfico en Colombia.
Los afectados por esta disputa territorial serían los habitantes de los municipios de Istmina, Medio Baudó, Sipí, Nóvita y Medio San Juan, en las cuencas de los ríos San Juan, Sipí y Cajón.
También los habitantes de las áreas conexas a la carretera que conecta a Nóvita con Torrá, según se informó.
“Las unidades del Frente de Guerra Occidental Ómar Gómez, del Eln, seguimos en defensa de las comunidades y el territorio, cumpliendo nuestro deber y compromiso revolucionario”, dice el comunicado.
Señala que la medida es en “prevención para evitar que la población se vea afectada en el desarrollo de operaciones defensivas”.
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Veces, en el último año, habría violado el acuerdo el Eln, según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac. Esas violaciones incluyen cinco muertos, tres heridos y al menos 52 secuestros.
Los perjudicados
Y como siempre, los únicos perjudicados son los civiles.
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Un paro armado es una estrategia delincuencial que impide cualquier actividad comercial o cotidiana de las poblaciones afectadas. Y el Eln, y demás agrupaciones delicitivas, apelan a él con frecuencia.
El Chocó es una de las regiones donde más imponen esta táctica de guerra a sus pobladores.
No en balde, en su escrito el Eln subraya que, en la región, hay “una supuesta alianza entre militares y paramilitares del Clan del Golfo”.
En respuesta, y para garantizar la seguridad del Chocó, el Ejército anunció el despliegue de 5.000 hombres en esa parte del país.
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El objetivo será contrarrestar el accionar de los grupos guerrilleros, de los narcotraficantes y de los traficantes de personas.
Dentro de sus acciones están el despliegue de puestos de control terrestres y fluviales, además de patrullaje aéreo en todo el departamento.
Y sesionarán consejos de seguridad en varios municipios, para aunar esfuerzos con los cuales combatir a los delincuentes.
FF.MM. garantizan seguridad
El vicealmirante, Juan Ricardo Rozo, comandante de la Armada de Colombia, reiteró ayer el compromiso de las Fuerzas Militares y policiales, para garantizar la seguridad del territorio.
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“En todas las zonas del país, la orden es permanente, en 360 grados de nuestro país, adelantar operaciones ofensivas, conjuntas y coordinadas...”
El Vicealmirante Rozo se refirió a zonas específicas como el suroccidente y el oriente de Colombia, que siguen siendo de especial atención.
“Lo que se adelanta y que ustedes conocen, el tema del Cauca y El Catatumbo, son unos de los principales reductos del narcotráfico, en esos sitios se concentra”.
Y en medio de la nueva confrontación se anunció la disposición del Gobierno de sentarse a negociar con el Clan del Golfo.
El Ministro de Defensa confirmó que se mantienen acciones “contra esta organización ilegal y se evalúan las medidas de levantar las órdenes de captura de quienes estarán en los diálogos”.
La “propuesta confidencial”
En ese contexto, el Gobierno colombiano informó el pasado sábado que le presentó a la delegación de paz del Eln una “propuesta confidencial”. Hoy espera la respuesta.
Su objetivo es avanzar en los diálogos, que pasan por un momento crítico, ante exigencias de que el Gobierno los retire de la lista de grupos armados organizados, Gao.
Al hacer el anuncio, el senador Iván Cepeda dijo que por instrucciones del Presidente Petro, los términos de la propuesta se darán a conocer más adelante.
¿Es o no es?
Lo que no está claro para los colombianos y así también lo expresó el Gobierno Nacional, es si el Eln en verdad está dispuesto o no a “transitar a la paz” o, por el contrario, concibe el nuevo proceso como una “oportunidad para su fortalecimiento militar”.
Sobre el particular, la organización InSight Crime dialogó con Jorge Mantilla, politólogo y experto en el conflicto armado y seguridad en Colombia.
Mantilla señala que el Eln parece aprovechar las negociaciones sin ninguna intención de dejar las armas.
“El grupo adelantó puntos de negociación que beneficiaban su causa política, sin avanzar en la desmovilización”, afirmó.
El mismo senador Iván Cepeda, en diálogo con una emisora de cubrimiento nacional, dijo muy temprano este lunes: “estamos buscando que se retome el cese al fuego con el Eln, pero es difícil”.
“Es una propuesta para salir adelante, impulsar los diálogos y no simplemente encallar en unas discusiones fácticas y procedimentales”, había dicho Cepeda el pasado sábado, al anunciar la “propuesta confidencial” que le hizo el Presidente Petro al Eln.
Así las cosas, sin los fusiles silenciados entre el Gobierno Nacional y el Eln, InSight Crime supone un golpe prácticamente mortal para una negociación ya de por sí frágil.
Sabía usted que...
El Eln sigue siendo un grupo delictivo dominante a lo largo de grandes extensiones de la frontera entre Colombia y Venezuela, y eso aumenta su control sobre áreas rurales. Si Maduro se aferra al poder, sería menos probable que esos frentes llegaran a un acuerdo con el gobierno colombiano.
Entre culpa y culpa

No hay que pasar por alto que el mismo Gobierno ha sido muy crítico con la voluntad de paz de la guerrilla.
El sábado, el senador Cepeda dijo que al hacer pública la propuesta del Gobierno, por más secreta que haya sido, muestra “que los diálogos con el Eln, contrario a lo que algunos han dicho o piensan, no está en una fase inerte, no ha llegado a un punto muerto”.
Agregó que la delegación negociadora del Gobierno ha mantenido “permanentemente, y mantiene canales de comunicación con el Eln, que permiten avanzar en estas discusiones e intercambios”.
Pero una cosa comentan el Gobierno y sus representantes en la mesa de negociación y otra el Eln.
Mientras el primero envía señales para avanzar en los diálogos, a través de una salida negociada, el Eln culpa al Gobierno del posible fracaso de los diálogos y hace exigencias.
Una de ellas se sostiene desde mayo, cuando el Eln le exigió al Gobierno retirarlo de la lista de grupos armados organizados, Gao, y aseguró que son rebeldes, no narcotraficantes.
También le pidió materializar el Fondo Multidonantes, para financiarse a cambio de dejar el secuestro extorsivo, suspender acercamientos con el frente Comuneros del Sur y cesar operaciones ofensivas, entre otros.
Para InSight Crime, las negociaciones de paz con esta, la última guerrilla de Colombia, están a punto de fracasar, luego de que rechazara las ofertas para discutir su renovación.
Los investigadores afirman que el acuerdo estuvo plagado de violencia y hostilidades continuas, como paros armados y secuestros, mientras ambas partes se acusaron mutuamente de no cumplir su parte del trato.
Uno de los hechos más significativos y que produjo un cerrado rechazo de la opinión pública, no solo nacional sino internacional, sucedió a menos de tres meses después de la entrada en vigor del acuerdo sobre las hostilidades.
En octubre de 2023, miembros del Eln secuestraron a los padres de la estrella del fútbol colombiano, Luis Díaz.
Fue la presión internacional la que los obligó a liberarlos y a que el grupo anunciara el fin de los secuestros económicos, que hasta ese momento había definido su accionar delictivo.
El mismo Alto Comisionado para la Paz, Otty Patiño, había dicho que “no basta hacer una prórroga del cese, si esa prórroga no tiene nuevos contenidos, sobre todo que alivien a la población civil de los ataques, las hostilidades, los secuestros y las amenazas”.
“¿Qué sentido tiene que desde el Gobierno llamen al Eln a firmar nuevos acuerdos, si no cumplen los anteriores?”, indagó, por su parte, el comandante del grupo, Eliécer Erlinto Chamorro, alias ‘Antonio García’, en comunicado publicado el 26 de julio.
¿Y las divisiones internas?
Lo sucedido, analiza InSight Crime, echa por tierra la sensación de que esos diálogos avanzaban a mejor ritmo que cualquier otro diálogo celebrado en el marco de la Paz Total.
Sin embargo, al fin del cese al fuego se une otro hecho negativo: las marcadas divisiones internas, que terminarían por sacar a esa guerrilla de la mesa de negociaciones.
Y entre negativa y negativa, avanza el proceso paralelo con el frente disidente, Comuneros del Sur. Ese es el único frente del Eln que se separó del llamado Comando Central, Coce.
Los analistas creen que, si esas conversaciones de paz paralelas tienen éxito, animaría a otras facciones a separarse del Eln y buscar la paz con el Gobierno, especialmente los frentes presionados por rivales armados.
Habrá que esperar a que los procesos avancen.


















