El respaldo de Abelardo de la Espriella a Alfredo Deluque, y no al candidato del Centro Democrático, abre la primera fractura dentro del bloque que apoyará al nuevo Gobierno.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Antes de la instalación del nuevo Congreso, una de las principales disputas políticas se concentra en la elección del presidente del Senado, un cargo que, más allá de su carácter protocolario, será determinante para el rumbo de la agenda legislativa del gobierno de Abelardo de la Espriella. La puja entre Honorio Henríquez, del Centro Democrático, y Alfredo Deluque, del Partido de la U, ya evidencia las primeras tensiones dentro de la coalición que respaldará al presidente electo. Lea también: Crece la tensión entre Gobierno De La Espriella y el uribismo por la presidencia del Senado
Para Juan Nicolás Garzón, profesor de la Facultad de Estudios Jurídicos, Políticos e Internacionales de la Universidad de La Sabana, la controversia trasciende la elección de un nombre y pone a prueba la capacidad del nuevo Gobierno para construir gobernabilidad desde el primer día de sesiones del Congreso.

La presidencia que define la agenda
Aunque la Presidencia del Senado es considerada la tercera dignidad del Estado por el orden de sucesión presidencial, Garzón señala que su verdadero peso radica en las facultades que le otorga la Ley Quinta para conducir el trabajo legislativo.
“Quien preside el Senado fija el orden del día, decide qué proyectos se discuten y cuáles no, concede el uso de la palabra, integra la mesa directiva y convoca sesiones extraordinarias. En la práctica, tiene un control importante sobre el ritmo con el que avanzan las iniciativas del Gobierno”, explicó.
Ese margen de maniobra convierte al presidente del Senado en una pieza clave para el trámite de proyectos estratégicos como el Plan Nacional de Desarrollo, el Presupuesto General de la Nación o eventuales reformas constitucionales y tributarias.
Una tradición política en discusión
El académico recuerda que, aunque no existe una norma que así lo establezca, históricamente la presidencia del Senado suele recaer en el partido de gobierno con mayor representación en esa corporación.
En este escenario, el Centro Democrático considera que el cargo le corresponde por ser la bancada más numerosa entre los partidos que respaldarán al gobierno de De la Espriella y por haber postulado oficialmente a Honorio Henríquez.
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Sin embargo, el respaldo del presidente electo y del ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, a Alfredo Deluque ha modificado el panorama político y abrió una disputa que podría resolverse mediante votación secreta en la plenaria del Senado.

La primera tensión para De la Espriella
Para Garzón, el apoyo del Gobierno entrante a un candidato distinto al del Centro Democrático envía una señal política compleja hacia uno de sus principales aliados.
“Un partido que ya se declaró de gobierno, como el Centro Democrático, no estaría recibiendo el espaldarazo del Gobierno entrante. Eso genera una tensión política importante dentro de la coalición que se intenta formar en el Legislativo”, sostuvo.
En la práctica, Deluque ha consolidado respaldos entre distintas bancadas, incluidos sectores del centro, el Partido Verde, el Partido En Marcha e incluso algunos congresistas que hicieron parte de las mayorías durante el gobierno de Gustavo Petro, mientras el Centro Democrático insiste en llevar la elección a una votación abierta entre las fuerzas políticas.
Gobernabilidad en juego
Más allá de quién resulte elegido, el profesor considera que la disputa deja entrever las dificultades que podría enfrentar el nuevo Ejecutivo para mantener cohesionada su mayoría parlamentaria.
Según explicó, un choque entre el Gobierno y el Centro Democrático desde el inicio del periodo legislativo rompería una práctica que se había mantenido durante administraciones anteriores y podría dificultar la construcción de consensos para las principales reformas.
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“Se crearía un ambiente complejo para impulsar iniciativas fundamentales del nuevo Gobierno, como el Plan Nacional de Desarrollo o una eventual reforma tributaria. Son proyectos que requieren mayorías sólidas y estas tensiones iniciales no favorecen la gobernabilidad”, afirmó.
La elección de la nueva mesa directiva del Senado se realizará este 20 de julio durante la instalación del Congreso para el periodo 2026-2030. Además de definir quién dirigirá los debates durante el primer año legislativo, el resultado será una primera muestra del equilibrio de fuerzas que tendrá el gobierno de Abelardo de la Espriella en el Capitolio y de la solidez de la coalición con la que espera sacar adelante su agenda de reformas.
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