Elecciones
Domingo 15 de junio de 2014 - 10:04 AM

Santos y Zuluaga, en manos de los abstencionistas

Agotadas las existencias de votos para la búsqueda de más apoyos entre los partidos, las esperanzas de los candidatos Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga dependerán hoy de quien logre capturar la mayor franja posible de los ciudadanos que en la primera vuelta sufragaron en blanco.

Santos y Zuluaga, en manos de los abstencionistas (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Santos y Zuluaga, en manos de los abstencionistas (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

También, por supuesto, de quienes votaron en las elecciones presidenciales de 2010 pero se abstuvieron de hacerlo en la jornada del pasado 25 de mayo, un nicho de electores cifrado en 9 puntos porcentuales, si se tiene en cuenta que la abstención pasó del 51 por ciento, en la primera vuelta de hace 4 años, al 60 por ciento en la realizada hace tres semanas.

La búsqueda del respaldo de estos ciudadanos, teóricamente adscritos a la franja más independiente del censo electoral, tanto si votan en blanco o se abstienen, explica en gran parte la agenda con la que Santos y Zuluaga se movieron en los últimos días, consistente en cautivar a los departamentos del centro del país, donde la apatía a las urnas presionó el aumento de la abstención a nivel nacional.

El análisis hace parte de un estudio revelado esta semana por el Observatorio de Procesos Electorales de la Universidad del Rosario, según el cual la caída en la participación ciudadana en las urnas afectó a la región Andina en una proporción mayor a la esperada, en contraste con la habitual apatía observada en la Costa Atlántica, donde la inasistencia a las urnas rondó el 75 por ciento, guarismo ubicado dentro de lo previsto.

La elevada abstención en la zona norte del país fue un factor que perjudicó fundamentalmente a Juan Manuel Santos, pese a haber obtenido allí holgadas victorias en los 8 departamentos de esta región del país, un triunfo que se vio opacado por la baja asistencia ciudadana a las urnas.

Con base en esa premisa, el estudio de la Universidad del Rosario indica que “si el presidente candidato no logra convencer a los abstencionistas del interior del país con otras propuestas o con una idea clara de la paz que se traduzca en perspectivas concretas, el candidato del Centro Democrático saldrá favorecido”.

El análisis del centro de educación superior añade que el mapa de la abstención coyuntural, es decir la que baja y sube con más frecuencia frente a aquella donde el fenómeno está más arraigado, incluye a las grandes ciudades, una situación que el director del Observatorio, Yann Basset, atribuye al decisivo peso ejercido por “los electores urbanos y de la cordillera Oriental”, quienes, a su juicio, son los que más se movilizan en los comicios presidenciales.

Geográficamente hablando, las zonas más atractivas para Zuluaga siguen siendo Bogotá, donde su cuartel electoral espera capitalizar en su favor el sentimiento antipetrista que encarna Enrique Peñalosa, más cercano al expresidente Álvaro Uribe que al presidente Juan Manuel Santos; y Boyacá, epicentro del paro campesino del año pasado que puso en jaque al Gobierno y de donde además fue expulsado en su momento el propio Uribe, lo que habla de un electorado muy independiente, que podría ser clave para definir el ganador.

De ahí que en el cierre de campaña hace una semana, ambos candidatos debieron pisar tierra boyacense en busca de votos, una misión difícil para Santos por la conocida displicencia con que trató la huelga, pero tampoco fácil para Zuluaga por el incidente que rodeó la visita de Uribe en enero pasado. La firma de un compromiso del candidato de Centro Democrático con Dignidades Campesinas se inscribe en esa dicha línea de rectificación, la misma que hiciera Santos al pedir disculpas por su célebre frase según la cual “el tal paro campesino no existe”.

Además de Bogotá y Boyacá, los departamentos de Santander y Norte de Santander, donde en primera vuelta Santos perdió por estrecho margen, son neurálgicos en la contienda de hoy domingo, lo que explica, en parte, la visita hecha a Cúcuta por Uribe Vélez el pasado 6 de junio.

Para el Observatorio de la Universidad del Rosario, en favor de Santos juega la posibilidad de que crezca la votación en los municipios más afectados por el conflicto armado, como Cauca, Nariño, Valle, norte de Antioquia y los departamentos periféricos de la Amazonía, los cuales, sin embargo, tienen un escaso potencial electoral por causa de su debilidad demográfica.

El escenario que podría arruinarle a Santos es otro: la posibilidad de que sus electores de 2010 en algunas ciudades del centro del país hayan migrado definitivamente a las bases conservadoras, algo probable si se tiene en cuenta que la votación de Martha Lucía Ramírez en mayo pasado triplicó la de Noemí Sanín, la candidata conservadora en 2010.

El estudio del Observatorio también se detiene en comparar la votación de los partidos de Santos y de Zuluaga en marzo frente a la conseguida por estos en la primera vuelta el pasado 25 de mayo. Según ese análisis, “en el lapso de dos mes y medio Zuluaga logró ser electoralmente mucho más que su partido, mientras que, por el contrario, Santos logró mucho menos que su coalición”.

Zuluaga fue más fuerte que el Centro Democrático en toda la zona Andina, excepto Bogotá, Nariño –donde incluso perdió y a donde viajó hace una semana en busca de votos- y la sabana de Bogotá.

En el caso de Santos, los partidos de la Unidad Nacional fueron fuertes en marzo en la estratégica región Andina, pero se debilitaron en la primera vuelta, lo que no se vio compensado en la costa Atlántica, área geográfica en la que el candidato presidente ganó en medio de una desbordada abstención.

De acuerdo con el informe del Observatorio de Procesos Electorales de la Universidad del Rosario, “la Unidad Nacional de Santos obtuvo 4.964.060 votos en las elecciones al Senado el pasado 9 de marzo y 3.276.697 en la primera vuelta, lo que connota una caída del 34 por ciento. Por su parte, el Centro Democrático, de Zuluaga, sumó 2.035.460 votos al Senado y 3.718.609 sufragios en la primera vuelta, lo que comporta un crecimiento del 82, 7 por ciento”.

El análisis concluye que la pérdida de votación experimentada por la Unidad Nacional, la coalición de Santos, está jalonada en parte por los resultados en la costa Atlántica, que tiende a ser abstencionista en elecciones presidenciales, y por el bajón de la participación electoral en la región Andina, lo que para los autores del estudio indica que “muchos de los votantes movilizados en marzo para votar por parlamentarios de la Unidad Nacional, no lo hicieron por su candidato presidencial dos meses y medio después”.

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Publicado por: COLPRENSA

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