El joven ocamontano Miguel Alonso Gómez ganó el Torneo de Catación en Charalá y destacó el sabor y aroma del café santandereano de alta calidad.

“Busco un buen aroma fresco e intenso, con apariencia homogénea y buen sabor”, es la regla de oro de Miguel Alonso Gómez Cala. Así era la taza de café que lo llevó a ganar el Torneo de Catación en el Tercer Festival Regional del Café y Concurso de Taza Antonia Santos Plata, que tuvo lugar el fin de semana pasado en Charalá.
Ese día, entre el aroma a café y más de 100 asistentes, este joven de Ocamonte se concentró en cada nota del café. Yeimi Cárdenas, de Coromoro, y Jhenifer Medina, de Charalá, completaron la terna de finalistas. Pero fue Miguel Alonso quien alcanzó el primer lugar y puso en alto el nombre de su municipio, reconocido por su café de alta calidad.

“Fue una experiencia muy bonita el poder participar en este concurso que nos brindó el comité de cafeteros. A pesar de que fue mi primera vez participando me fue bien”, contó.
Durante varias rondas, los concursantes debían identificar las diferencias entre las tazas. Se trata de un reto que exige precisión, memoria sensorial y concentración.
“Lo más difícil del concurso fue diferenciar ciertas tazas de café, ya que la complejidad fue era bastante alta y gané debido a que tenía un buen tiempo”, explicó Miguel.
Antes del evento, participó en talleres de barismo y cata organizados por el SENA y el Comité de Cafeteros, a través del programa Somos Herencia Ocamontana. “Tuvimos dos clases de barismo y cata acompañados por el ingeniero Edward Medina, quien nos enseñó cómo degustar un buen café”, señaló.

Este joven de 15 años tiene motivos para estar orgulloso. Está a la altura de catadores con más experiencia y lo demostró en un evento que reunió a 27 productores locales y a 10 competidores apasionados por la cultura cafetera.
En el Festival Regional del Café también se premiaron los 10 mejores lotes de café. Los tres primeros lugares fueron para: Lilia Arciniegas Rodríguez, también de Ocamonte; Hilder Josue Rivera Cárdenas y Catalina Suárez Perea, ambos de Coromoro.
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Un talento ‘de origen’
Ocamonte, la tierra natal de Miguel Alonso Gómez, respira café. Este cultivo es la principal actividad agrícola del municipio, supera a la caña y al cacao.
“Mi gusto por el café se debe a que mi familia siempre ha tenido este cultivo y se nos dio la oportunidad de aprender a acatarlo, algo que me pareció una buena oportunidad de aprender algo nuevo y productivo”, reveló.
Admite que tras su participación en el torneo, descubrió en la catación una habilidad que no sabía que tenía. Para él, es una confirmación de su deseo de quedarse en el campo, apostando por un futuro ligado a su territorio, a sus orígenes.
“Mi mensaje para los jóvenes es que no se vayan a la ciudad. Seguir trabajando en los cultivos del café es un proyecto de vida rentable. Al mejorarlo podemos darle un valor agregado al producto final”, relató con convicción.

Su taza de ‘oro’
El café Castilla, la variedad que cultiva con su familia, es su favorita. “El café de variedad Castilla es un café que siempre se ha tenido en la finca, debido a que es muy versátil para trabajar y es muy resistente a enfermedades. Lo cultivamos bajo sombra y sus granos son de muy buena calidad”, explicó.
Su amor por el café decanta en la taza que lo cautiva con sus aromas y sabores, pero su vínculo viene desde la infancia.
“Desde pequeño se me enseñó el amor por el café, ya que mis padres viven de este cultivo, he aprendido cómo se produce ”.
Hoy, ese amor se refleja en el orgullo de representar a Ocamonte, una tierra que produce uno de los cafés más finos del sur de Santander.
















