Santander
Jueves 02 de abril de 2026 - 08:28 AM

Viacrucis en Santander: cinco cerros y miradores donde se vive la tradición

Durante el Viernes Santo, varios municipios de Santander trasladan el viacrucis a cerros, senderos y miradores naturales. Estas son algunas de las rutas donde la fe se vive entre caminatas e imponentes paisajes.

Suministarda Alcadía de Guadalupe/Vanguardia
Suministarda Alcadía de Guadalupe/Vanguardia

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Santander concentra durante la Semana Santa una amplia agenda de celebraciones religiosas que no solo se desarrollan en templos y parroquias. En distintos municipios del departamento, el viacrucis también se realiza en cerros, caminos veredales y miradores naturales que, año tras año, reúnen a cientos de peregrinos.

Desde el área metropolitana de Bucaramanga hasta provincias como Guanentá y Vélez, estas rutas hacen parte de una tradición que combina recorridos a pie, encuentros comunitarios y actividades culturales alrededor de la Semana Mayor.

En algunos casos, se trata de trayectos cortos dentro del casco urbano. En otros, de caminatas que atraviesan veredas y ascienden por zonas de montaña hasta llegar a santuarios y miradores.

Suministrada Cotelco Santander/Vanguardia
Suministrada Cotelco Santander/Vanguardia

Cerro de Morrorico, Bucaramanga

En Bucaramanga, la Semana Santa se vive en uno de los puntos más concurridos del oriente colombiano. El viacrucis hacia el Cerro de Morrorico se ha consolidado como uno de los principales encuentros de fe en la región.

El recorrido tiene como destino la estatua del Sagrado Corazón de Jesús, también conocida como Cristo Rey, ubicada en la parte alta del cerro, en el corazón del parque. Hasta allí ascienden miles de fieles cada Viernes Santo.

Según datos de la Alcaldía de Bucaramanga, en la jornada de 2025 más de 15.000 personas participaron en esta actividad, lo que evidencia la magnitud de una tradición que convoca tanto a habitantes como a visitantes.

De hecho, durante la jornada se realizan cierres viales en el corredor Bucaramanga–Pamplona, específicamente entre el Parque del Agua y el kilómetro tres. Este viernes 3 de abril será desde las 5:00 a.m. hasta las 2:00 p.m., para facilitar el desarrollo del viacrucis.

A lo largo del recorrido, los peregrinos avanzan en medio de un ambiente de recogimiento que, con el paso de las horas, se transforma en un espacio de encuentro religioso y cultural.

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Desde las 9:00 a.m. y hasta la 1:00 p.m. el Instituto Municipal de Cultura y Turismo desarrollará una amplia agenda de actividades culturales al final del recorrido.

La Virgen de La Cantera en Piedecuesta. | Byron Pérez/Vanguardia
La Virgen de La Cantera en Piedecuesta. | Byron Pérez/Vanguardia

Cerro de La Cantera, Piedecuesta

En el municipio de Piedecuesta, el viacrucis tiene como escenario uno de los puntos más representativos: el Cerro de La Cantera. Se ha consolidado como una de las tradiciones más arraigadas durante la Semana Santa.

Se trata de una elevación natural de aproximadamente 80 metros de altura, ubicada en la zona sur del municipio y considerada el punto más alto del casco urbano. Desde allí, los visitantes encuentran una vista amplia del municipio y de los paisajes que lo rodean.

En 1942 se instaló en la cima una estatua de la Virgen de la Inmaculada Concepción, lo que convirtió este espacio en punto de peregrinación, comparten desde la Secretaría de Cultura y Turismo de Piedecuesta.

Uno de los accesos se realiza a pie, a través de un sendero con estaciones que representan el viacrucis, mientras que una vía alterna permite llegar en vehículo.

Cada año, la comunidad se reúne para recorrer este camino en medio de la reflexión. “Siempre se hace para vivir los momentos que padeció Jesús y recordar el sentido de su entrega”, explica Rocío Badillo, guía profesional de turismo del municipio.

Para esta Semana Santa, la jornada iniciará sobre las 6:30 a.m. en el parque principal La Libertad, en el templo San Francisco Javier. Desde allí, los fieles partirán en procesión hacia el cerro.

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La programación se complementa con actividades culturales y comerciales. En la base y alrededores del cerro se desarrollará una feria de emprendimiento que reunirá muestras de arte, gastronomía y productos locales, además de presentaciones de danza religiosa, narración oral y música sacra.

Al finalizar el recorrido, la experiencia se extiende con una oferta gastronómica tradicional, en la que los visitantes podrán participar en la llamada Ruta de los 7 potajes, una práctica que rescata los sabores típicos de la Semana Mayor.

Ara Mercedes Cerquera/Vanguardia
Ara Mercedes Cerquera/Vanguardia

Santuario de la Virgen de la Salud, Páramo

En el municipio de Páramo, en la provincia de Guanentá, se encuentra uno de los puntos más tradicionales para las celebraciones de la Semana Santa en el departamento.

Se trata del viacrucis hacia el Santuario de la Virgen de la Salud, un lugar ubicado a 30 minutos de San Gil y que se ha consolidado como destino de peregrinación y referente del turismo religioso en la región.

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La jornada inicia desde las primeras horas del Viernes Santo. Sobre las 5:00 a.m. parte el recorrido por sectores como La Lajita, Higuerón y Capellanía, en un trayecto que atraviesa caminos veredales y paisajes de montaña.

Al finalizar, los peregrinos se congregan frente a la gruta de la Virgen de la Salud, donde se desarrollan los actos religiosos en un ambiente de recogimiento. Si bien el recorrido no finaliza en un mirador, sí es un escenario que reúne lo mejor del paisaje de Santander y un destino clave para la religión católica.

“Es una romería muy interesante y muy devota, sobre todo porque recoge a todas las personas, no solamente del área urbana sino también de las veredas. Es una caminata que permite vivir la Semana Santa y, al mismo tiempo, conocer el territorio”, explica Ara Mercedes Cerquera, propietaria del Hotel Sol y Luna.

Cada año, este recorrido reúne a habitantes y visitantes que encuentran en este trayecto una experiencia que combina fe, tradición y contacto con la naturaleza, en uno de los escenarios más representativos del sur de Santander.

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Santuario Milagroso del Picacho, Bolívar

En el municipio de Bolívar, al sur del departamento, se encuentra uno de los recorridos más exigentes y representativos del turismo religioso en el departamento.

Se trata del viacrucis al Santuario Milagroso, ubicado en el cerro del Picacho. Es un sendero 1.200 metros de extensión, que asciende por una ladera de montaña con pendientes pronunciadas.

El camino atraviesa un entorno natural dominado por vegetación nativa y sonidos de aves, lo que convierte el recorrido en una experiencia de contemplación. A medida que se gana altura, el paisaje se abre sobre la provincia de Vélez.

En la cima, una escultura del Santísimo se levanta como punto final del recorrido. Esta imagen, que mide 2,40 metros y descansa sobre un pedestal de cinco metros, fue elaborada por el arquitecto Juan José Cobos. Desde allí, en días despejados, es posible observar municipios cercanos como Vélez, Guavatá y Albania.

Este viacrucis nació del trabajo comunitario. Fueron los habitantes del municipio quienes impulsaron su construcción, aportando materiales, mano de obra y recursos para levantar cada estación, consolidando un proyecto que hoy es símbolo de identidad local.

Durante la Semana Santa, este trayecto, al que se puede acceder a cualquier hora del día y de forma gratuita, recibe a peregrinos que llegan motivados por promesas, tradición o simplemente por vivir una experiencia distinta, en la que la espiritualidad se recorre en medio de la montaña.

Suministarda Alcadía de Guadalupe/Vanguardia
Suministarda Alcadía de Guadalupe/Vanguardia

Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, Guadalupe

En el municipio de Guadalupe, la tradición del viacrucis se vive en uno de los miradores naturales más representativos de la región.

Se trata del ascenso al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicado a aproximadamente un kilómetro del casco urbano. El recorrido conduce hasta la parte alta del cerro, desde donde se obtiene una vista panorámica de 360 grados sobre la provincia.

Desde este punto, en condiciones despejadas, es posible observar municipios como Guapotá, Palmas del Socorro, El Socorro y Vélez, así como la hoya del río Suárez y formaciones montañosas como los cerros de Contratación y El Guacamayo.

Aunque el recorrido del viacrucis comienza sobre las 6:00 a.m., la comunidad empieza a congregarse desde las 5:30 a. m. para prepararse y adquirir los recordatorios de la jornada, cuyos recursos son destinados al mantenimiento y desarrollo del santuario, según compartieron desde la Alcaldía de Guadalupe.

El trayecto, de cerca de un kilómetro en ascenso, dura aproximadamente una hora y media. Desde el inicio, un grupo de hombres carga en hombros una cruz de madera de gran tamaño, que es izada en la cima como símbolo del cierre del viacrucis.

Cada año, cerca de 3.000 personas, entre habitantes, peregrinos y visitantes, participan en esta tradición que combina fe y encuentro comunitario.

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