Santander
Miércoles 15 de abril de 2026 - 01:35 PM

Madre denuncia negligencia médica en el hospital de Málaga, Santander: “me entregaron a mi bebé muerto”

La joven permaneció más de 18 horas sin recibir atención oportuna. Hoy, en medio de su dolor, exige justicia.

Lina Marcela perdió a su bebé por presunta negligencia médica en Málaga, Santander. 
Foto: redes sociales.
Lina Marcela perdió a su bebé por presunta negligencia médica en Málaga, Santander. Foto: redes sociales.

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Publicado por: Katterine Dimas

Una grave denuncia por presunta negligencia médica sacude al Hospital Regional de García Rovira, en el municipio de Málaga, Santander. Lina Marcela Salazar, una mujer oriunda de Concepción, asegura que ingresó al hospital con un embarazo normal y a término, pero salió horas después con su bebé muerto.

La joven, a través de un video compartido en sus redes sociales, narró cómo serie de decisiones médicas, demoras y posibles fallas en la atención que, según afirma, derivaron en una tragedia que hoy pide no quede impune.

Lina sostuvo que su embarazo transcurrió sin riesgos. “Yo tuve un embarazo normal, sin complicaciones, sin riesgos (…) yo estoy sana pero hoy mi bebé ya no está”, afirmó.

Con 39 semanas de embarazo, decidió trasladarse desde su municipio hasta Málaga en busca de una mejor atención. “Consideraba que allá habían personas mejor especializadas, que iba a tener un mejor cuidado, que iba a estar monitoreada todo el tiempo, pero no”, relató.

Ingresó al hospital el sábado 4 de abril a las 9:00 de la mañana con dolores pélvicos. Tras ser valorada por personal médico, asegura que no presentaba dilatación. Sin embargo, horas después, hacia las 2:00 de la tarde, una ginecóloga decidió inducir el parto con misoprostol.

“Ella me dice: ‘te vamos a inducir el parto porque ya estás a término’. Intraviginal me introdujo una pastilla (…) que era prestada”, señaló.

Horas de dolor sin atención oportuna

Según el testimonio, tras la administración del medicamento comenzaron las contracciones, que se intensificaron progresivamente durante la noche. Lina asegura que, pese al aumento del dolor, no recibió atención oportuna ni explicaciones claras sobre su estado.

“A las 10 de la noche yo ya presentaba bastante dolor, demasiado (…) pasaba el personal, solo me preguntaba que si estaba bien”, contó.

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La situación se agravó en la madrugada. Hacia las 2:00 a. m., ya con contracciones intensas, pidió ayuda de forma insistente. “Yo decía que por favor ya me lo sacaran porque los dolores eran demasiado fuertes”, recordó.

En ese momento, le informaron que apenas tenía cuatro centímetros de dilatación y debía esperar. Minutos después, asegura que un enfermero le realizó un tacto vaginal que le generó una sensación alarmante.

Yo siento que él me mete los dedos (…) y yo sentí que me rompió algo por dentro”, afirma.

Señales de alarma ignoradas

Tras ese episodio, Lina sintió un cambio en el tipo de dolor: dejó de ser similar a contracciones y se convirtió en una sensación intensa y constante en todo el abdomen. También reportó sangrado y dificultad para respirar.

Ya no eran contracciones, era un dolor en toda la barriga (…) no era capaz de respirar”, detalló.

Pese a estas señales, expresó que el personal minimizó la situación. “Me decían que eran dolores normales”, afirmó.

Fue solo hacia las 3:30 o 4:00 de la madrugada cuando, ante el empeoramiento del cuadro, el equipo médico reaccionó. Según Lina, en ese momento ya no lograban detectar el pulso del bebé.

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El pulso del bebé ya no se sentía (…) a las 2:00 de la mañana el bebé todavía estaba vivo porque se movía”, sostiene.

También denunció fallas en los equipos médicos: “Agarraron un monitor, no funcionó (…) trajeron un aparato para ecografías y no funcionó para nada”.

El trágico desenlace

Lina fue trasladada a cirugía cerca de las 4:00 de la mañana para una cesárea de urgencia, luego de varias horas solicitando ayuda.

Cuando ya habían pasado horas rogándoles (…) a esa hora decidieron llevarme”, señaló.

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Hospital Regional García Rovira, Málaga, Santander. 
Foto: A.P.I.
Hospital Regional García Rovira, Málaga, Santander. Foto: A.P.I.

Aseguró además que la ginecóloga que inició el proceso no estuvo presente durante gran parte de la atención y solo apareció en el quirófano.

Durante la cesárea, el bebé fue extraído sin vida, aunque inicialmente le informaron lo contrario. “Yo le pregunto: ‘¿y mi bebé?’ y me dice: ‘está en incubadora’”, recordó.

Minutos después, según su relato, le informaron que debía ser sometida a una cirugía adicional para salvar su vida. “Necesitamos hacerle una operación del útero porque si no usted muere”, le dijeron.

El procedimiento terminó con la extracción de su útero, una decisión que, según indicó, ya había sido consultada previamente con su esposo.

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“Quiero justicia por mí y por mi bebé”

Horas más tarde, al despertar, recibió la noticia de la muerte de su hijo. “Me estaban contando que el bebé había muerto, que no había sobrevivido”, dijo.

Hoy, Lina exige que su caso sea investigado y que se determinen responsabilidades. “Entré a tener a mi bebé y salí con mi bebé muerto, yo sin útero”, resume.

En medio del duelo, hizo un llamado urgente: “Hoy estoy destrozada, y yo sé que no me van a regresar a mi bebé, pero sí quiero que se haga justicia. Quiero que este caso no quede impune (…) que no le pase a otras mujeres”.

Además, pidió apoyo legal para avanzar en su denuncia. “Somos de bajos recursos, por eso solicitamos ayuda de un abogado (…) esto no se puede quedar así”, concluyó

Publicado por: Katterine Dimas

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