La primera etapa corresponde a las obras de mitigación, que buscan detener el avance de la emergencia y garantizar la estabilidad del corredor mientras se define una solución definitiva.

Publicado por: Jorge Rios
El Instituto Nacional de Vías (Invías) informó que avanza en un plan de intervención dividido en tres frentes para estabilizar el punto crítico del kilómetro 53 de la vía San Gil–Bucaramanga, en el sector de Pescadero, donde la creciente súbita del río Chicamocha provocó un proceso de socavación que comprometió parte de la banca y obligó a restringir el tránsito de vehículos de carga pesada.
La primera etapa corresponde a las obras de mitigación, que buscan detener el avance de la emergencia y garantizar la estabilidad del corredor mientras se define una solución definitiva. Para ello, la entidad construye un enrocado en la base del talud con rocas de gran tamaño para proteger la ladera del impacto de la corriente y evitar que el río continúe erosionando la vía.
De manera paralela, informó la entidad, se construye un canal en piedra que permitirá encauzar nuevamente el río hacia la parte central de su cauce, reduciendo la presión del agua sobre el sector afectado. Las labores también incluyen el recubrimiento del talud para disminuir la erosión causada por las lluvias y la construcción de un jarillón que evitará que las aguas superficiales continúen afectando la zona.
Según explicó William Molano, director operativo del Invías, estas intervenciones buscan estabilizar el terreno antes de iniciar las obras permanentes y permitir que el corredor continúe operando en condiciones seguras.
El funcionario indicó que “este proceso de mitigación esperamos terminarlo en dos semanas”, periodo durante el cual continuará la restricción para tractomulas y vehículos de carga pesada. Mientras tanto, el tránsito de automóviles, buses y camiones de menor tonelaje seguirá habilitado a un carril, con control permanente de tráfico.

El plan de trabajo para mitigar el riesgo en Pescadero
Paralelamente, el Invías adelanta los estudios y diseños que permitirán escoger la solución definitiva para este punto del corredor nacional.
Molano afirmó que la primera alternativa contempla la construcción de una calzada en voladizo, apoyada sobre pilares con cimentación profunda, que permitiría recuperar los dos carriles sin depender de la estabilidad del talud.
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La segunda opción consiste en construir un muro de contención anclado a la montaña y soportado igualmente sobre cimentaciones profundas, con el propósito de recuperar la banca en el mismo lugar donde se produjo la afectación.
Una vez concluyan los estudios, la entidad definirá cuál de las dos alternativas ofrece mayores garantías técnicas y gestionará los recursos necesarios para ejecutar la obra definitiva, con el objetivo de restablecer completamente la capacidad del corredor y reducir el riesgo de nuevas afectaciones ocasionadas por el río Chicamocha.
El anuncio de la entidad se produce antes de la reunión prevista con las comunidades vecinas del sector, en medio de la amenaza latente de un paro por las repercusiones económicas que la restricción al paso de vehículos de carga está generando en los negocios ubicados junto a la vía.













