De acuerdo con el informe entregado por la veeduría técnica de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, de los cuatro proyectos que se desarrollan en la provincia Guanentá con recursos de la Nación y el departamento, ninguno avanza conforme a lo acordado.

Publicado por: Jorge Rios
El panorama de los proyectos de infraestructura vial que se adelantan en la provincia Guanentá, con recursos de la Nación y el departamento de Santander es desalentador.
Suspensiones, falta de recursos, problemas de ejecución y reducción de las metas establecidas inicialmente hacen parte de una realidad que pone en duda el mejoramiento de una región que depende de la movilidad para el desarrollo del turismo y la agricultura, especialmente de la actividad cafetera.
De acuerdo con el informe entregado por la Veeduría Técnica de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, de los cuatro grandes proyectos que se desarrollan en esta provincia y que son objeto de seguimiento, ninguno avanza conforme a lo acordado.
El caso más crítico, sin duda, es el de la Variante de San Gil, que se quedó sin recursos desde junio de 2023, luego de 73 meses de ejecución. Esta iniciativa apenas tiene un 42 % de avance, que se traduce en 4,1 kilómetros de vía construida. El proyecto está a la espera de cerca de $200.000 millones para completar los 9,6 kilómetros previstos.

Inversiones millonarias para pocos kilómetros de vía pavimentada en Santander
Sin embargo, lo que más llama la atención es que en los demás proyectos también se registra una reducción considerable en las metas de nuevos pavimentos, lo que genera serias dudas sobre la manera en que se planificaron estas iniciativas.
El caso más grave en este punto es el de la llamada vía Onsamo (Mogotes-San Joaquín-Onzaga), una obra con una inversión de $88.324 millones, contratada en febrero de 2023, que inicialmente contemplaba 24,85 kilómetros de nuevo pavimento entre Mogotes y San Joaquín, la intervención del PR26 y la construcción de segundos carriles en cuatro puentes.
Hoy, luego de cinco modificaciones al contrato, la meta de nuevo pavimento se redujo a 8,8 kilómetros, una disminución del 64,5 %.
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Además de la lenta ejecución y la inclusión de nuevas obras de mantenimiento en todo el corredor entre San Gil y Mogotes, también se incorporaron actividades como los estudios y diseños del puente La Leona, entre San Joaquín y Onzaga, que no incluyen su construcción, explicó Marcela Gualdrón Forero, profesional responsable de la veeduría en la provincia Guanentá.
Durante la presentación de los resultados, la profesional aclaró que en el primer año se pavimentaron 4,9 kilómetros, sin alcanzar la meta de más de cinco kilómetros establecida para ese periodo. Sin embargo, al reducirse la meta final a apenas 8,8 kilómetros, el avance físico de ejecución sobre la nueva meta alcanza el 55,7 %.

Lo mismo ocurre con la vía Zapatoca - Barichara
La realidad no es distinta en el proyecto de la antigua Ruta 55. La iniciativa, con fecha de inicio del 27 de febrero de 2023 y una proyección de siete años, planteaba la pavimentación de un tramo que hacía parte de la antigua Ruta del Petróleo, entre Zapatoca y el centro poblado de Guane, perteneciente a Barichara, con un total de 52,4 kilómetros y una inversión de $143.942 millones.
Hoy, de acuerdo con el último informe presentado por la Veeduría Técnica de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la meta tuvo una reducción del 33 %, es decir, que pasó a 35 kilómetros.
En este caso, el proyecto está suspendido desde el 9 de abril de este año por temas relacionados con la falta de estudios y permisos ambientales para intervenir el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) de la serranía de Los Yariguíes.
La funcionaria de la veeduría expresó que la suspensión podría tardar más de un año debido a toda la tramitología y los estudios que aún hacen falta, todo esto en medio de los problemas de ejecución y una planificación que, según los resultados expuestos, ha terminado reduciendo considerablemente las metas iniciales.
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Por último, el proyecto San Gil-Charalá-Duitama es el que menores problemas presenta, con una ejecución eficiente por parte del contratista y que, después de cinco años, inició obras en lo correspondiente al tramo de Santander.
La veeduría informó que, de los 41 kilómetros de nuevo pavimento proyectados inicialmente, solo podrán concretarse 25 kilómetros con los recursos existentes, una reducción del 39 %.

El análisis de la veeduría de la Cámara de Comercio sobre las obras viales
Para Gualdrón, el comportamiento de estos proyectos evidencia un problema que va más allá de los retrasos puntuales. La veeduría de la Cámara de Comercio ha identificado deficiencias de planeación no solo en estas obras, sino también en otros contratos que son objeto de seguimiento.
Según explicó, una planeación que no contempla adecuadamente las necesidades y los costos reales termina obligando a modificar los contratos durante su ejecución, mediante la incorporación de nuevos ítems y cambios permanentes en los alcances inicialmente establecidos.
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“De entrada casi que se sabe, de conformidad con los promedios que hay para la ejecución de vías, que los recursos no van a alcanzar para las metas que están establecidas”, señaló la ingeniera.
Para la profesional, esta situación termina generando un escenario en el que las obras deben ajustarse a los recursos disponibles, en lugar de que la planeación inicial determine con mayor precisión el alcance que realmente puede ejecutarse con el presupuesto asignado.















