Barrancabermeja
Domingo 09 de marzo de 2025 - 09:35 AM

Petro, de espaldas a la guerra en el Magdalena Medio

Crear el departamento del Magdalena Medio fue la alternativa del presidente a la alerta que dieron los gobernadores, una respuesta improcedente y clientelista, si miramos la historia de la región.

5.027 personas (2.119 familias) llegaron desplazadas, en 2024, al Distrito de Barrancabermeja, provenientes de diferentes municipios del Magdalena Medio Antioqueño y de Bolívar.
5.027 personas (2.119 familias) llegaron desplazadas, en 2024, al Distrito de Barrancabermeja, provenientes de diferentes municipios del Magdalena Medio Antioqueño y de Bolívar.

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Publicado por: Carlos Guillermo Martínez Gómez

Por haber recorrido más de la mitad de su período presidencial, el presidente Petro no solo camina hoy con el sol a la espalda, sino que también parece decidido a no darle la cara a la situación del Magdalena Medio. La verdad que el presidente se niega a ver es que esta extensa y rica región de Santander está sumida en una crisis humanitaria y de seguridad cada día más parecida a la tenebrosa época de la violencia del final del siglo pasado, una historia que nadie quiere repetir.

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La respuesta tuitera del presidente a los llamados de emergencia que esta semana le hicieron gobernadores y alcaldes del nororiente del país no solo fue desafiante, sino claramente improcedente. Ante la propuesta de apoyo y unidad, el mandatario progresista optó por la vieja fórmula clientelista, ineficaz y divisionista de crear el departamento del Magdalena Medio, una estrategia politiquera que se ha utilizado desde los años 70 en Barrancabermeja para captar votos de un amplio sector resentido con el centralismo departamental y nacional.

5.027 personas (2.119 familias) llegaron desplazadas, en 2024, al Distrito de Barrancabermeja, provenientes de diferentes municipios del Magdalena Medio Antioqueño y de Bolívar.

Esta actitud no se compadece con la seriedad que debe demostrar un presidente de la República, sobre todo cuando Barrancabermeja, una ciudad que, según algunas mediciones, es la séptima economía del país, enfrenta una escalada de muerte sin precedentes, particularmente en la última década.

Desde 2016, casi 600 personas han perdido la vida de manera violenta en esta ciudad. En 2024 se registraron 162 homicidios, y ya van 39 en las primeras semanas de este año, cifra que duplica la del mismo período del año pasado, todo lo cual evidencia un problema estructural que ha sido ignorado por los gobiernos nacionales, incluido el actual.

Alerta de las autoridades en el Magdalena Medio

La actual realidad del Magdalena Medio tiene sus raíces en la exacerbación del conflicto en el Catatumbo y el desplazamiento de grupos armados ilegales hacia esta región. El ELN, las AGC, el Clan del Golfo y las disidencias de las FARC han convertido el territorio en un campo de batalla por el control de rutas de narcotráfico, minería ilegal y microtráfico en zonas urbanas.

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Y mientras desde la presidencia se percibe desdén por la situación, el gobernador de Santander ha advertido del riesgo inminente de que la violencia escale a niveles insospechados, lo que desencadenaría una crisis humanitaria también de grandes proporciones, con desplazamientos masivos hacia Barrancabermeja y otras ciudades de la región.

Propuesta politiquera

Pero, en lugar de presentar un plan de acción inmediato y coordinado, el presidente Petro ha optado por proponer la creación del departamento del Magdalena Medio. Esta idea, además de ser obviamente improcedente, dado el farragoso trámite legislativo que debería seguir, evidencia una desconexión preocupante del mandatario con la realidad que viven los habitantes de los 44 municipios, pertenecientes a siete departamentos que conforman esta región.

La actual realidad del Magdalena Medio tiene sus raíces en la exacerbación del conflicto en el Catatumbo y el desplazamiento de grupos armados ilegales hacia esta región.
La actual realidad del Magdalena Medio tiene sus raíces en la exacerbación del conflicto en el Catatumbo y el desplazamiento de grupos armados ilegales hacia esta región.

Despierta muchas suspicacias, también el hecho de que, en tiempos preelectorales, el presidente esté más interesado en redibujar el mapa político de Santander, que en enfrentar la emergencia humanitaria y de seguridad que se vive en el territorio, haciendo propuestas no solo inviables, sino también insensibles, dada la gravedad de la situación.

Y mientras en Barrancabermeja y el Magdalena Medio las comunidades esperan una solución que no llega, tienen que ver que en el Catatumbo la acción cívica y militar del Estado se incrementa, lo que, inevitablemente, provocará más desplazamientos de comunidades víctimas y de actores armados hacia sus localidades, agravando aún más la situación.

Bomba de tiempo en el Magdalena Medio

En pocas palabras, el Magdalena Medio es una bomba de tiempo que requiere una acción inmediata y coordinada por parte del gobierno nacional, pero no con propuestas evasivas que dilatan la toma de decisiones en momentos en que esto puede ser muy grave.

Lo que se necesita con urgencia es un plan integral que combine seguridad, inversión social y desarrollo económico, y que cuente con la participación activa de los gobiernos departamentales y locales, mientras el gobierno nacional se pone a tono con la situación y deja de dar la espalda a una realidad que no puede seguir ignorada.
Lo que se necesita con urgencia es un plan integral que combine seguridad, inversión social y desarrollo económico, y que cuente con la participación activa de los gobiernos departamentales y locales, mientras el gobierno nacional se pone a tono con la situación y deja de dar la espalda a una realidad que no puede seguir ignorada.

Lo que se necesita con urgencia es un plan integral que combine seguridad, inversión social y desarrollo económico, y que cuente con la participación activa de los gobiernos departamentales y locales, mientras el gobierno nacional se pone a tono con la situación y deja de dar la espalda a una realidad que no puede seguir ignorada.

El estado llega al Catatumbo

El gobierno nacional adelanta una serie de medidas para contener la violencia en el Catatumbo, región afectada por el conflicto entre el ELN y las disidencias de las FARC, entre ellas, la designación de un comandante militar exclusivo para la zona y la creación de una comisión intersectorial, integrada por ministros y autoridades locales, para abordar la crisis.

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Además, se presentó el “Pacto Social por la Paz de Catatumbo”, que incluye cinco ejes: ordenamiento territorial, salud, educación, transformación económica y conectividad.

Un aspecto clave, entre las estrategias que está poniendo en práctica el gobierno en el Catatumbo, es el plan de sustitución de cultivos ilícitos, que busca pagar a los campesinos durante 12 meses mientras se promueve una economía legal. Sin embargo, las comunidades expresan preocupación por la corrupción y la presión de grupos armados.

Para financiar estas iniciativas, se recaudarán $2,7 billones mediante impuestos a juegos de azar y exportaciones de petróleo y carbón, destinados a proyectos agrícolas, protección y construcción de vías.

Publicado por: Carlos Guillermo Martínez Gómez

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