Estudiantes del Colegio Integrado Madre de la Esperanza (CIME), en Sabana de Torres, se mantienen en paro indefinido por graves fallas en la infraestructura. Denuncian riesgos estructurales en varias sedes y exigen soluciones reales por parte de las autoridades.

Publicado por: Lesly Cifuentes
Los estudiantes del Colegio Integrado Madre de la Esperanza (CIME), en Sabana de Torres, se declararon en paro indefinido desde el pasado 16 de julio, en protesta por el deterioro de la infraestructura educativa. La comunidad académica exige una intervención urgente, luego de que varios bloques del plantel fueran declarados en riesgo por la Oficina de Gestión del Riesgo.
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El CIME, que cuenta con más de 5.000 estudiantes distribuidos en varias sedes urbanas y rurales, presenta graves deficiencias estructurales. Según denuncias de los alumnos, las aulas muestran cielos rasos colapsados, pisos con hundimientos, paredes agrietadas y daños en cubiertas. Uno de los edificios más afectados, conocido como el “edificio blanco”, fue construido hace apenas una década y ya fue clausurado por razones de seguridad.
“Caminar por el segundo piso es como estar sobre un suelo que tiembla. Nadie se siente seguro allí. Uno sube y todo vibra, como si fuera a colapsar. Es aterrador pensar que eso lo construyeron hace apenas diez años”, afirmó Yamit Flórez, personero estudiantil del CIME.
Flórez explicó que la decisión de irse a paro fue tomada colectivamente por un comité estudiantil. “Aquí no se levanta el paro por capricho. Hay un comité, se vota, y todos coincidimos en que no regresaremos a clases hasta que existan garantías reales. No vamos a arriesgar nuestras vidas por un papel firmado. Ya vimos cómo en el pasado se hicieron compromisos que nunca se cumplieron”, sostuvo.

Sedes en mal estado
Los problemas no se limitan a la sede principal. En la sede Comuneros, por ejemplo, el cielo raso colapsó en plena jornada escolar. “Estábamos en clase cuando cayó el techo. Gracias a Dios no hubo heridos, pero fue pura suerte”, contó un estudiante.
En la sede Santísima Trinidad, la sala de informática está inutilizable por problemas de humedad y presencia de moho. En la sede El Progreso, los baños están completamente deteriorados. Además, en varias sedes los salones han sido reemplazados por bodegas y espacios no habilitados. “Hay chicos recibiendo clase donde antes se hacían las ceremonias de bandera. Eso no es un aula, es un depósito”, agregó Flórez.
Pese a la gravedad de la situación, la respuesta institucional ha sido limitada. La Alcaldía destinó 35 millones de pesos para los estudios y diseños de una nueva sede, pero hasta el momento no se ha confirmado si esos estudios ya fueron contratados. Sin un proyecto técnico estructurado, no es posible acceder a recursos del orden departamental o nacional.
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“El alcalde nos pidió paciencia y nos dijo que los materiales ya llegaron. Pero nosotros no pedimos bultos de cemento, exigimos soluciones estructurales reales”, advirtió el personero.

Un contrato con más fallas que soluciones
La situación del CIME se agrava con antecedentes de mala ejecución en obras anteriores. En 2023, la administración municipal firmó un contrato conocido como “Siete Escuelas”, luego ampliado a “17 Escuelas”, con el fin de intervenir la infraestructura educativa en distintas zonas del municipio. Sin embargo, varias de esas obras presentaron fallas poco tiempo después de ser entregadas.
“Desde febrero de este año, la Alcaldía tenía un informe técnico que advertía sobre los problemas del contrato y recomendaba hacer un llamado en garantía al contratista. Pero no lo hicieron. Solo hablaron del tema cuando desde el Concejo empezamos a presionar, y hasta hoy no han mostrado pruebas de haber iniciado el trámite”, denunció el concejal Jesús Morantes.
Según Morantes, en lugar de exigir responsabilidades al contratista, la administración optó por realizar reparaciones menores con contratistas locales. “No hubo un verdadero llamado en garantía. El alcalde ahora dice que ya lo hizo, pero mi pregunta es: ¿cuándo? Porque desde 2024 tenía conocimiento del problema y no actuó sino hasta ahora”, afirmó.
La comunidad educativa ha insistido en que el paro en el CIME continuará hasta que se realice una intervención seria. “Queremos hechos, no discursos. Estamos cansados de promesas vacías. Mientras las escuelas públicas se caen a pedazos, seguimos recibiendo migajas”, concluyó el personero estudiantil.

La respuesta del alcalde
El alcalde de Sabana de Torres, Darío Buchenicow Caballero Chiquillo, reconoció los problemas de infraestructura escolar, especialmente los relacionados con el contrato de las 17 escuelas. Desde la sede Las Ferias —una de las afectadas—, señaló que el colapso de un cielo raso estuvo a punto de provocar una tragedia.
“Hace unos días se cayó el cielo raso. Fue muy grave porque los niños estaban en clase. Estamos interviniendo con materiales nuevos y reforzando las estructuras que fueron mal instaladas”, indicó el mandatario.
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Según Buchenicow, los desplomes se deben a errores técnicos cometidos durante la ejecución del contrato original. “Las bases del cielo raso estaban separadas por más de un metro, cuando la norma exige entre 40 y 50 centímetros. Así no se sostiene nada”, aseguró.
El alcalde explicó que, aunque el contrato fue firmado por la administración anterior, su equipo ha iniciado gestiones para exigir respuestas tanto al contratista como a la aseguradora. “Ya hemos oficiado, pero no podemos quedarnos esperando. Tenemos que actuar porque los niños no pueden seguir en riesgo. Estamos poniendo la mano de obra con el apoyo de la comunidad. Como representante legal del municipio, si no actúo, también estaría incurriendo en omisión”, concluyó.














