Como él mismo lo dice: “Después de viejo fue que descubrí este lindo arte” y es que don Nicodemus Virviescas empezó a tejer canastos con bejuco hace diez años y hoy tiene noventa, sin embargo, eso no le quita mérito a su oficio, que ya es de reconocimiento mundial.

Publicado por: JUAN MANUEL MORALES
“Solo necesito un cuchillo y el bejuco “Pedro Alejo” que se encuentra en las riberas del río, con esas dos herramientas se hacen canastos, lámparas, atrapasueños, hamacas, mochilas y lo que se me ocurra”, comentó Nicodemus Virviescas, artesano oriundo de Barichara.
“Don Nico”, como lo llaman todos, estuvo en San Gil, en el marco del segundo aniversario del Ecomercado y tuvo la oportunidad de comentar cómo inicio este rentable negocio y, sobre todo, de tanta riqueza artesanal.
“Todo comenzó como una tarea de una nieta, empecé a enlazar los bejucos, arme un pequeño canasto, a una vecina le gustó, luego otro señor me encargó materos y de ahí empecé a venderlos”, agregó el artesano.
Se dice que los canastos de bejuco de “don Nico” han llegado hasta España, Suiza, Estados Unidos, pues varios turistas llegan a preguntarlos.















