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Editorial
Miércoles 24 de junio de 2026 - 01:00 AM

De ruina abandonada a epicentro cultural

Publicado por: Editorial

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El reciente anuncio sobre la recuperación del edificio del Hotel Tamacara con recursos propios del municipio de El Socorro, de cumplirse como se planea, sería una de las mejores noticias para este municipio, que sigue siendo uno de los mayores estandartes en la historia de Santander. Durante años, el que fuera reluciente hotel permaneció en el abandono; luego, el hecho de que, ante las dificultades para concretar la financiación nacional y recuperarlo, la administración local haya decidido asumir el reto con mil 500 millones de pesos de regalías genera una expectativa superior a la de una obra pública más.

La transformación del Tamacara en un centro comercial, artístico y cultural, con 32 locales, plazoleta de comidas y un salón de eventos, puede ser un importante motor de desarrollo en el corazón de la provincia Comunera. La decisión de mantener la piscina como eje del proyecto apunta hacia el turismo y el esparcimiento, campos en los que, dicha sea la verdad, este municipio ha venido rezagándose frente a sus vecinos.

El Socorro, declarado Pueblo Patrimonio de Colombia, es la cuna de la Insurrección de los Comuneros y es un lugar donde la historia nacional se respira en cada esquina. Sus calles coloniales, la imponente Basílica Menor, el Parque de la Independencia con la estatua de Manuela Beltrán y la Casa de la Cultura, que resguarda valiosos archivos históricos, son tesoros que duermen mientras los visitantes se agolpan en Barichara o San Gil. Es incomprensible que un municipio con semejante carga histórica y arquitectónica se haya quedado rezagado del desarrollo urbanístico y turístico de la zona.

Pero, además, el potencial de El Socorro no se limita a su casco urbano, pues en sus alrededores hay atractivos naturales valiosos, como las Cascadas de Juan Curí, con su imponente caída de 170 metros, o los toboganes naturales de Corinto; riquezas que, combinadas con su gastronomía, pueden conformar un paquete para el turista que pocos destinos pueden igualar. Lo que falta es la voluntad y la estrategia para integrarlo en un circuito que ya existe y que funciona.

Es imperativo que El Socorro deje de verse a sí mismo como un punto final y se conciba como un eslabón fundamental de la cadena turística que debería conectar, con buenas vías, a Bucaramanga con Zapatoca, Galán, Barichara, Guane, San Gil y el Cañón del Chicamocha. Un turista que recorre estos bellos pueblos busca experiencias auténticas, pero El Socorro, con su historia viva y su gente, puede ofrecer una perspectiva que solo allí puede verse. El turista que va a San Gil debe tener bien claro que a pocos minutos puede conocer la cuna de la libertad de América.

Los beneficios de esta integración trascenderían las fronteras de El Socorro, dinamizando las economías de los municipios vecinos, pues un flujo constante de visitantes abriría puertas a nuevas dinámicas comerciales, generando empleo y frenando el éxodo de talento y juventud. La recuperación del Tamacara no puede ser un fin en sí mismo, sino el medio para demostrar que El Socorro puede hacerse notar en la oferta del turismo nacional y ser un protagonista activo del desarrollo presente.

La administración municipal ha asumido este proyecto con recursos propios y la mira puesta en que funcione antes de que termine el año y, en consonancia con esto, la sociedad civil, los empresarios y las autoridades departamentales deben poner también su parte en un compromiso conjunto que permita edificar un nuevo futuro para El Socorro.

Publicado por: Editorial

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