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Editorial
Domingo 21 de junio de 2026 - 01:00 AM

¿Por qué Santander define hoy el futuro del país?

Publicado por: Editorial

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La jornada electoral de hoy, que define la presidencia de Colombia entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda, es, en su sentido constitucional, un acto de soberanía que exige de cada ciudadano una presencia activa y consciente en las urnas, pues de la magnitud de esa participación depende, en buena medida, la legitimidad del mandato que se otorgue. Solo una afluencia masiva de votantes dará al ganador la autoridad moral y la base política necesarias para gobernar, ya que la solidez de un liderazgo se forja no solo en el talante de quien lo ejerce, sino en la claridad y la contundencia del respaldo popular.

En este sentido, quien decide no votar y renuncia a su poder electoral olvida que el sufragio es la herramienta que tenemos para incidir en el destino del país; luego, despreciarla es despreciar nuestra propia esencia como ciudadanos. La abstención causa un grave perjuicio a la sociedad, pues cada sufragio depositado en la urna es una forma de participar en la construcción del futuro del país, además de un respaldo efectivo a la democracia que debe ir más allá de las preferencias personales para inscribirse en el deber colectivo de fortalecer el sistema que nos sostiene como nación.

Por otra parte, el futuro de Santander está íntimamente ligado a la decisión electoral que se tome hoy, ya que de este resultado dependerán las inversiones, las políticas públicas, las regalías y la atención que el próximo gobierno preste a nuestra región, incluyendo el desarrollo de sus vías, la seguridad de sus habitantes y el bienestar de las futuras generaciones. Debemos votar y así decidir por nosotros mismos; debemos procurar que cada ciudadano, desde cada rincón del departamento, exprese su idea, porque el destino regional está literalmente en juego y no podemos permitir que se defina sin nuestra voz.

Votar todos y hacerlo en un ambiente de paz y armonía es, además, un mensaje para el mundo que hoy nos mira con atención, por lo que una jornada tranquila, con alta participación y respeto mutuo, dejará claro cuánta es la fortaleza de nuestra democracia y demostrará que Colombia, a pesar de sus disputas, tiene instituciones fuertes y una nación madura, capaz de resolver sus diferencias en las urnas y no en la confrontación.

Hoy es el día en que los santandereanos acudan a sufragar con intención constructiva, con esperanza, con la certeza de que cada voto cuenta y de que su decisión individual se suma a una voluntad colectiva que forjará el camino de los próximos cuatro años. El país que construiremos en lo sucesivo dependerá de cuántos colombianos y, en especial, cuántos santandereanos cumplan hoy con este deber fundamental.

Finalmente, los ciudadanos deben entender que, una vez cerradas las urnas y conocido el nombre del ganador, se debe asumir la victoria o la derrota en total tranquilidad. La decisión mayoritaria, sea cual sea, debe ser acatada con el respeto y la aceptación que entraña una decisión de esta trascendencia, evitando cualquier tipo de desbordamiento que empañe el ejercicio democrático; la serenidad y la cordura en esos momentos son la prueba más fehaciente de nuestra madurez política y del compromiso con la estabilidad del país, por encima de cualquier partidismo o pasión momentánea.

En síntesis, afrontamos hoy un momento decisivo y cada ciudadano tiene en su poder la llave para abrir la puerta a un futuro de prosperidad o para cerrarla con la indiferencia; acudamos, pues, a las urnas con la certeza de que nuestro voto es el pilar sobre el que se erige la democracia y el mejor antídoto contra la incertidumbre; hagámoslo con la firme convicción de que la voluntad popular expresada en paz y con alta participación es la única garantía de un porvenir digno para todos los colombianos y, muy especialmente, para los santandereanos.

Publicado por: Editorial

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