La suerte está echada. Hoy, por fin, se sabrá quién será el próximo presidente de Colombia luego de una larga campaña electoral. En un escenario de polarización e insularidad, hay angustia e incertidumbre. Pero en lugar de preocuparse hay que ocuparse, y lo primero es asumiendo la responsabilidad de votar a conciencia y promover que otros hagan lo mismo. Que nadie se quede sin votar para lo cual hay que facilitar el transporte, velar que se haga temprano y recordar los incentivos de ley, así como beneficios adicionales promovidos por el sector privado que se pueden encontrar en la página www.ValeVotar.co. Ojalá muchos de los sufragantes disfruten en familia y con amigos de descuentos o promociones, como un café gratis en Juan Valdez o en el restaurante Battuto, mostrando el certificado electoral.
En las elecciones de la primera vuelta, la participación electoral llegó al 58%, una cifra récord que se espera aumente en esta segunda vuelta. Eso significa más de 2 millones de nuevos sufragantes frente a las elecciones del 2022 y por lo tanto más confianza en el sistema democrático. Un hecho que no es menor en un mundo donde cerca del 60% de los países no cuentan con regímenes democráticos. De ahí que no solo debemos participar con entusiasmo de esta gran decisión, sino también respaldar la labor de los jurados, la Registraduría y la fuerza pública, que han mostrado compromiso por garantizar el derecho al voto.
Las reglas de juego nos unen y debemos defenderlas. A la fecha no hay fundamentos para pensar en posibles fraudes, tal como lo han manifestado más de 50 organizaciones de la sociedad civil y observadores internacionales. En la primera vuelta, la diferencia entre los resultados del preconteo electoral con el escrutinio final fue de menos del 0,1%. Los demócratas se conocen cuando pierden y a los dos candidatos y demás autoridades se les debe exigir respetar los resultados y tramitar posibles conflictos con altura y a través de los canales institucionales.
Asimismo, se espera que luego de concluidas las elecciones, los candidatos llamen a la serenidad a sus votantes y que se logre realizar un empalme con profesionalismo. “El Presidente de la República simboliza la unidad nacional y al jurar el cumplimiento de la Constitución y de las leyes, se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”. No solo debe gobernar para los que votaron por él sino para todos. De ahí que no debe gobernar con odio, rabia y resentimiento, sino con grandeza para unir al país, generar esperanza y desarrollar el potencial de cada uno de los colombianos.











