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Columnistas
Domingo 16 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Cuando Colombia necesita estar unida

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Hay momentos en los que Colombia debería dejar de preguntarse quién tiene la razón política y empezar a preguntarse qué podemos hacer juntos.

Una tragedia como la que hoy vive el país no distingue entre izquierda y derecha, entre quienes votaron por un gobierno y quienes se opusieron a él. No pregunta por partidos, ideologías, religiones, ni posiciones políticas. ¡Nos golpea a todos!, golpea a ciudadanos, a familias, a comunidades enteras que, en cuestión de segundos, pueden perder la tranquilidad, sus bienes y, en los casos más dolorosos, a sus seres queridos.

Por eso resulta tan importante el llamado que en estos días han hecho los empresarios de nuestro país a sumar esfuerzos para atender la emergencia. La respuesta de miles de ciudadanos, más de 500 empresas, ha logrado reunir importantes recursos que ya se han movilizado para apoyar a las comunidades afectadas. Esto demuestra algo que a veces olvidamos: cuando existe voluntad de unirnos, Colombia tiene una enorme capacidad para responder.

Y quizá esa sea una de las pocas lecciones que una tragedia puede dejarnos en medio del dolor: la unión hace la fuerza.

No es el momento de preguntarnos quién gobierna, quién tiene la culpa o quién puede sacar mayor rédito político de una desgracia. Ya habrá tiempo para evaluar responsabilidades, revisar decisiones, exigir explicaciones y hacer los debates que correspondan. Una democracia seria no renuncia a la crítica, ni al control ciudadano por estar atravesando una emergencia.

Pero una cosa es ejercer el legítimo derecho a controvertir y otra muy distinta convertir el sufrimiento de miles de colombianos en combustible para la discusiones políticas.

En Colombia nos hemos acostumbrado demasiado a mirar cada acontecimiento a través del filtro de nuestras preferencias políticas. Si algo ocurre bajo un gobierno que apoyamos, buscamos explicaciones que lo favorezcan; si ocurre bajo uno que rechazamos, buscamos culpables que confirmen nuestras posiciones. Incluso el dolor termina siendo interpretado desde la lógica de cada uno de los bandos.

Eso nos está haciendo daño. Porque hay circunstancias en las que antes que ciudadanos de izquierda o de derecha somos simplemente colombianos.

Por eso vale la pena reconocer y respaldar cualquier iniciativa que consiga poner primero a las personas y no las diferencias políticas. La movilización empresarial promovida por la ANDI es un ejemplo de cómo la articulación entre empresas, organizaciones y ciudadanos puede convertirse en una herramienta concreta de solidaridad. Gracias a esto más de $200.000 millones fueron recaudados.

También debería ser un llamado para el Estado, los gobiernos locales, los partidos políticos, los gremios, las organizaciones sociales y cada ciudadano: este no es momento de levantar banderas partidistas; es momento de levantar a quienes lo necesitan.

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